Grecia exige «responsabilidad» a sus acreedores para evitar otro eurodrama

Atenas está pendiente del desembolso de fondos y de lograr hoy un acuerdo para aliviar su deuda


Bruselas / Corresponsal

Grecia vuelve a asomarse al precipicio. Y esta vez no tiene que ver con la resistencia del Gobierno heleno a emprender reformas, sino con la falta de sintonía entre sus acreedores. 

El primer ministro, Alexis Tsipras, logró el pasado jueves que el Parlamento griego aprobase un nuevo y amplio paquete de reformas para recortar las pensiones y subir los impuestos. En medio de la tormenta de protestas que ha generado en las calles, el ministro de Finanzas, Euclides Tsakalotos, alzó la voz para exigir al Eurogrupo que dé hoy el visto bueno a la segunda revisión del tercer programa de rescate. «No tienen pretextos para nuevas demoras», manifestó.

¿Por qué es tan importante para Grecia? El país se acerca con peligro a los límites del calendario. Se enfrenta a vencimientos de deuda de 7.500 millones de euros en julio y todavía no ha logrado desbloquear el desembolso de ayudas. «Grecia ha asumido sus responsabilidades [...]. Espero que sus socios también asumamos las nuestras», admitió ayer el comisario de Economía, Pierre Moscovici, quien se muestra optimista de cara a la posibilidad de un acuerdo que, según fuentes del Consejo, tiene «un 50 % de posibilidades» de salir adelante. 

El camino no está tan allanado para el segundo acto del drama griego que se vivirá hoy en Bruselas y que tiene como protagonista la deuda. Atenas esgrime que ha cumplido su parte el trato asumiendo una nueva senda fiscal para los próximos años y exige mano ancha para aliviar la carga. Sus acreedores (BCE, Mecanismo de Estabilidad, Comisión Europea y FMI) no se ponen de acuerdo. El Fondo Monetario Internacional insiste en que alargar los vencimientos de deuda y congelar los intereses, como se acordó el año pasado, será insuficiente y quiere más garantías para seguir a bordo del programa de rescate. Alemania no contempla seguir si el FMI no participa, pero Berlín se resiste a precisar el plan para que no interfiera en sus elecciones, previstas para dentro de cuatro meses. «El FMI quiere que se especifique el plan, la cuestión es si es necesario o no ahora», asegura una fuente diplomática.

Del entendimiento entre Berlín y el FMI hoy dependerá que Grecia pueda entrar de nuevo al programa de compra de bonos del BCE, fundamental para abaratar el coste de financiación para su economía y salvarla de nuevos terremotos.

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