Las elecciones legislativas en Francia auguran una gran renovación del panorama político

EFE PARÍS

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PASCAL LACHENAUD | AFP

Los sondeos dan como gran favorito a Emmanuel Macron, que podría lograr entre 397 y 427 diputados, muy por encima de los 289 necesario para lograr la mayoría absoluta

10 jun 2017 . Actualizado a las 21:25 h.

Las elecciones legislativas en Francia, cuya primera vuelta se celebra este domingo, hacen prever en el país una gran renovación de su panorama político, en el que, de cumplirse las proyecciones de los sondeos, el partido del presidente, Emmanuel Macron, logrará la mayoría absoluta.

Los cerca de 47,5 millones de inscritos en las listas electorales están llamados a elegir a los 577 diputados de la Asamblea Nacional, en la que hasta ahora el grupo más numeroso, con 284 escaños, es el constituido por los socialistas y sus aliados ecologistas.

Los 67.000 colegios electorales abrirán sus puertas de 08.00 a 20.00 horas, si bien en las ciudades mas pequeñas cerrarán dos horas antes y los territorios de ultramar votan este sábado.

La votación el pasado fin de semana de los franceses en el extranjero, que se decantaron de forma mayoritaria por La República en Marcha (LREM), reflejó la potencia del partido de Macron, que según los sondeos se hará con entre 397 y 427 diputados, muy por encima de los 289 de la mayoría absoluta.

Los Republicanos, con una proyección de entre 95 y 115 escaños, mantienen según los medios el consuelo de liderar la oposición, mientras que los socialistas ven limitadas sus aspiraciones a menos de 40 diputados y el ultraderechista Frente Nacional (FN) y La Francia Insumisa izquierdista tienen dificultades para alcanzar los 25 necesarios para formar grupo.

Luc Rouban, director de Investigación en el Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS), advirtió este sábado en el diario Le Figaro que la fortaleza de los candidatos de Macron constituye un arma de doble filo.

Privado de una verdadera oposición, podría caer a su juicio en una «actitud autista», desconectada de la «rabia» expresada en las presidenciales de abril y mayo, en las que los franceses castigaron a los partidos tradicionales.

«Es necesario que haya un contrapoder», explica Ouissem, una electora de 32 años que respaldó a Macron en la segunda vuelta de las presidenciales para frenar a la ultraderechista Marine Le Pen, pero que no es partidaria de la política «ultraliberal» que ese dominio parlamentario podría permitirle.