Pablo Iglesias quiere ser Felipe González

En la semana en que se cumplen los 40 años de las primeras elecciones libres, pretende que su moción de censura lo impulse como al socialista, pero tiene muchos menos apoyos


En la semana que se cumplen 40 años de las primeras elecciones democráticas tras la dictadura, se debatirá, este martes, en el Congreso la tercera moción de censura en todo este largo período. La iniciativa de Unidos Podemos, destinada al fracaso, llega tras la nueva oleada de casos de corrupción que afectan al PP y solo unos días después del varapalo de Tribunal Constitucional al Gobierno al anular su amnistía fiscal.

Precedentes

O palanca o bumerán. La moción que encabeza Pablo Iglesias obtendrá solo 82 síes (los de su grupo, Compromís, ERC y EH Bildu), salvo sorpresas de última hora. La que presentó Felipe González contra Adolfo Suárez a finales de mayo de 1980, que el líder de Podemos cita como inspiración, logró 152 votos (socialistas, PCE, andalucistas y Grupo Mixto), es decir solo 24 menos de los necesarios para derribar al presidente del Gobierno. La de Antonio Hernández Mancha (AP), que no era diputado y un político prácticamente desconocido para el gran público. Contra González se celebró a primeros de 1987 y solo recabó 67 apoyos. Mientras que al secretario general del PSOE le sirvió para incrementar su estrategia de desgaste a Suárez y presentarse como alternativa real de Gobierno, lo que se materializó dos años después en una espectacular victoria electoral, el dirigente de Alianza Popular no sacó ningún rédito político. Lo que enseñan los dos precedentes es que las mociones de censura pueden ser una palanca para cimentar éxitos futuros o un bumerán que se vuelve contra quien las presenta. 

El objetivo

Iglesias busca protagonismo y erosionar al PSOE. Iglesias anunció su moción de censura por sorpresa, sin negociarla antes con los demás grupos, sabedor de que estaba destinada a ser derrotada. Lo hizo cuando el PSOE aún no tenía líder y, por lo tanto, no podía tomar una decisión de esa envergadura. Su objetivo no es derribar a Rajoy, sino lograr una victoria política, convertirse en protagonista durante el debate, postularse como líder de la oposición, en ausencia de Pedro Sánchez, y erosionar a los socialistas, sus rivales en la pelea por la hegemonía de la izquierda. 

Los motivos

Emergencia por la corrupción. Unidos Podemos argumenta para gastar esta bala extraordinaria que la Constitución da a la oposición que existe una emergencia democrática, debido a los casos de corrupción y a la utilización de las instituciones, en especial la justicia, por parte del PP para proteger a los implicados. Los socialistas están de acuerdo en el diagnóstico y el propio Sánchez reclama la dimisión del presidente, pero discrepan en el método y, por eso, se abstendrán. Censuran a Iglesias que no haya negociado y, sobre todo, destacan que los números no dan para ganar la moción. Pero, además, recuerdan a Iglesias que pudo acabar con Rajoy, permitiendo la investidura de Sánchez en marzo, pero decidieron votar no. En su opinión, la misma emergencia existía entonces que ahora, ya que se conocían los mayores casos de corrupción del PP y el mensaje que envió Rajoy a Bárcenas para darle ánimos cuando se sabía que tenía millones en cuentas suizas. 

Mariano Rajoy

Medir el grado de desgaste. Rajoy afronta la moción con la absoluta seguridad de que fracasará, pero la clave es en qué medida los ataques y descalificaciones que compartirán Unidos Podemos y el PSOE, en menor grado su socio Ciudadanos, y otros grupos le desgastarán. Su estrategia ha sido hasta ahora despreciar la iniciativa, de la que se ha mofado y que los suyos han tildado de circo y payasada. Cuando parecía que ni siquiera iba a intervenir, como hizo esta semana la presidenta madrileña, Cristina Cifuentes, con la moción de Podemos, ahora todo indica que sí lo hará. La anulación de la amnistía fiscal por el Tribunal Constitucional es otra piedra más, muy pesada, en la mochila con la que acudirá al debate. 

Pedro Sánchez

Centrado en el congreso del PSOE. El secretario general de los socialistas será el gran ausente, después de su contundente victoria en las primarias del partido que le coloca en una posición mucho más fuerte que hace tres años. Su lugar lo ocupará José Luis Ábalos, el portavoz provisional del PSOE, que hará un discurso duro contra Rajoy, pero en absoluto complaciente ni subsidiario respecto a Podemos. El reto de Pedro Sánchez es el congreso del fin de semana, donde pretende que nazca su nuevo PSOE. 

Los protagonistas de la semana

Mariano Rajoy 

La clave será el desgaste. Acude al debate con la absoluta seguridad de que la moción fracasará, pero la clave será ver en qué medida le desgasta, ya que la oposición utilizará los casos de corrupción que afectan al PP y la anulación de la amnistía fiscal como artillería pesada.

Pablo Iglesias 

Busca una victoria política. Su objetivo no es derribar a Rajoy, sino lograr una victoria política, convertirse en protagonista, postularse como líder de la oposición, en ausencia de Sánchez, y erosionar al PSOE, su rival electoral en la izquierda. La clave será ver si logra esos objetivos.

Pedro Sánchez 

Su cita, el congreso del PSOE Es el gran ausente del debate, ya que dimitió como diputado. La clave será ver si Iglesias logra robarle el papel de líder de la oposición y de la izquierda. Su cita es el próximo fin de semana, con un congreso federal crucial para poner en marcha el nuevo PSOE.

Tiempo ilimitado para el líder de Podemos, que debe defender su programa

La moción de censura es un mecanismo constitucional de carácter constructivo, ya que obliga a proponer un candidato alternativo a la presidencia del Gobierno, que debe defender su programa ante el Congreso. Sus signatarios no podrán presentar otra durante el mismo período de sesiones. 

Sin límite de tiempo. Los artículos 177 y siguientes del Reglamento del Congreso establecen el formato del debate, que se iniciará con la defensa de la moción de censura sin limitación de tiempo por parte de uno de los diputados firmantes de la misma, en este caso la portavoz Irene Montero. A continuación, y también sin limitación de tiempo, intervendrá el candidato, Pablo Iglesias, para exponer el programa político del Ejecutivo que pretende formar. 

Treinta minutos más las réplicas. A partir de ahí, intervendrá un representante de cada uno de los grupos parlamentarios por tiempo de treinta minutos, además de un turno de réplica de otros diez. El PP ha dado a entender que Mariano Rajoy intervendrá en el debate. También pueden hacerlo los ministros. 

40 años de las primeras elecciones democráticas

Era la primera vez que los españoles elegían libre y democráticamente a sus gobernantes en los últimos 41 años. Además, los comicios tenían como objetivo constituir las Cortes que alumbrarían la Constitución para completar la transición de la dictadura franquista a un sistema democrático. Los electores se decantaron por las posiciones más centradas, la UCD de Adolfo Suárez (165 diputados) y el PSOE de Felipe González (115), en detrimento del PCE (20), que no capitalizó liderar la lucha contra el franquismo, y la Alianza Popular de Manuel Fraga (16), que seguía reivindicando el legado franquista. Suárez, que había sido nombrado presidente por el rey el 3 de julio de 1976, no logró la mayoría absoluta, pero sí el aval para seguir adelante con las reformas democráticas.

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