El candidato a dirigir el FBI desmiente a Trump y niega una «caza de brujas»

Es el argumento que usó el presidente para escabullirse de los correos de su hijo


nueva york / corresponsal

Poco o nada le habrá gustado a Donald Trump que su nominado a dirigir el FBI le ha haya contradicho en su audiencia de confirmación ante el Senado de EE.UU. «No considero que Mueller esté en una caza de brujas», afirmó Christopher Wray ante el comité judicial de la Cámara Alta en relación con el fiscal especial que analiza si hubo o no una conspiración entre el Kremlin y la campaña de Trump para alterar los resultados en las elecciones.

Wray disparó así contra el argumento que el presidente suele repetir para referirse a la trama rusa que ahoga su administración. De hecho, horas antes de la comparecencia, el mandatario así lo había reiterado en Twitter para defender a su hijo, Donald Trump Jr., quien sigue en el centro del huracán tras saberse que se reunió con una abogada rusa para obtener información perjudicial sobre Hillary Clinton.

La labor de Wray no será sencilla ya que debe sustituir a James Comey, despedido abruptamente por Trump en medio de la polémica con Rusia. Ayer, el nominado a liderar el buró aseguró que será implacable en sus investigaciones y que no permitirá influencias políticas en unas pesquisas que pasan por su momento más delicado. Los correos de Trump Jr. ponen en tela de juicio la principal defensa de la Casa Blanca contra las acusaciones de colusión con los rusos. El equipo de Trump ha dicho en repetidas ocasiones que no hubo coordinación ni comunicación entre Moscú y su campaña. Sin embargo, los correos publicados evidencian todo lo contrario. «Es información sensible pero es parte del apoyo del Gobierno ruso al señor Trump», escribió Rob Goldstone en su correo al primogénito del presidente.

Exjefes de Ética durante los gobiernos de Bush y Obama, Norman Eisen y Richard Painter, aseguraron que el hijo del presidente tiene un problema legal serio. «Hemos trabajado en campañas durante décadas y jamás hemos escuchado una oferta como esta», aseveraron horas después de que el hijo de Trump reconociese en la Fox que «en retrospectiva, habría hecho las cosas de otra manera».

El descontento siguió cotizando al alza entre históricos conservadores como Peter Wehner, quien trabajó con los Bush, padre e hijo, y Ronald Reagan. «Está claro que fuimos engañados y todo lo que la campaña de Trump nos dijo en relación con Rusia tiene que ser cogido con pinzas», cargó. En paralelo, los demócratas insisten en la traición que supone la coordinación de Trump Jr. con los rusos, aunque para muchos expertos el verdadero problema está en una posible violación de la ley de financiación de campañas federales, que prohíbe a los contendientes solicitar ayuda extranjera.

En este sentido, el conflicto no solo existe para el primogénito de Trump sino también para su yerno, asesor en la Casa Blanca. Jared Kushner también participó en la polémica reunión y ya no es que solo no informase sobre ella cuando fue preguntado sobre sus contactos antes de ocupar su cargo, sino que además permitió que Trump, el vicepresidente Mike Pence y otros ayudantes participaran en «un desfile de mentiras», defendiendo que «nadie de la campaña se reunió con los rusos». Así lo denunció el senador Chris Murphy tras pedir una retirada inmediata de su credencial de seguridad. «En un mundo político normal Kushner ya habría sido despedido», zanjó.

La enigmática abogada en el punto de mira

Natalia Veselnistkaya es una de las figuras más enigmáticas dentro de las pesquisas sobre la injerencia del Kremlin en las elecciones de EE.UU. En los correos que Trump Jr. intercambió con Rob Goldstone se la describe como «un abogado del gobierno ruso» con información confidencial sobre Hillary Clinton. A pesar de lo explícito del texto, ella sigue desmarcándose de los hechos. Veselnistkaya no solo niega cualquier vinculación con Putin, sino que además rechaza haber atesorado datos perjudiciales sobre la demócrata.

¿Cómo y por qué llegó a la Torre Trump? Su justificación tiene relación directa con la Ley Magnitski adoptada por EE.UU. en 2012 para castigar los ataques a la democracia de Putin. Ella fue una de las letradas que buscó frenar los efectos de la legislación que prohíbe tocar suelo estadounidense a ciudadanos rusos vinculados con la muerte de Serguéi Magnistki, un abogado encarcelado irregularmente y que murió tras el maltrato recibido en prisión. Como respuesta a esta ley, Rusia bloqueó cientos de adopciones de niños rusos por parte de estadounidenses.

Este no es solo el pretexto que la letrada utilizó para explicar su polémico viaje a Nueva York, sino que también es uno de los proyectos más destacados en su curriculo. Licenciada en Derecho por la Universidad de Moscú en 1998, Veselnistkaya trabajó para el fiscal estatal hasta que en 2003 fundó su propio bufete, Camerton Consulting. A sus 42 años, está alineada ideológicamente con el Gobierno ruso y en sus redes sociales suele manifestarse a favor de las decisiones del presidente Trump.

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