May promete al rey dar prioridad al estatus de los españoles en el «brexit»

El Gobierno británico responde al rey que la soberanía de Gibraltar no está en discusión

M. L.
londres / corresponsal

La primera ministra británica, Theresa May, se comprometió durante su reunión con Felipe VI en Downing Street a que la prioridad en las negociaciones del brexit sea garantizar el estatus de los españoles y otros ciudadanos de la Unión Europa que viven en el Reino Unido como parte de un acuerdo recíproco que también proporcione la misma certeza para los británicos que residen en España y en otros países del bloque.

Así, la primera ministra británica dio la bienvenida a la «valiosa contribución» a la economía y sociedad aportada por los numerosos españoles que han hecho del Reino Unido su hogar, unos 300.000 según datos oficiales. En la reunión, que formó parte de la segunda jornada del viaje de Estado de los monarcas a Londres, la líder conservadora recalcó a Felipe VI que tras la salida de la UE, el Reino Unido buscará una «nueva, profunda y especial asociación» para las relaciones bilaterales entre Madrid y Londres. Ahora bien, no citó el asunto de Gibraltar al que se había referido el rey el día anterior al expresar su confianza en que los Gobiernos de Londres y Madrid avancen en la búsqueda de una «fórmula satisfactoria para todos». Su Gobierno sí lanzó una tajante afirmación: «La soberanía de Gibraltar no está abierta a la discusión».

Encuentro empresarial

A primera hora de la mañana, el rey presidió el encuentro Empresarial Hispano-Británico, en cuyo marco destacó que el volumen anual de los intercambios comerciales supera ya los 30.000 millones de euros y que el Reino Unido constituye el primer destino preferido por las empresas españolas para invertir en el exterior.

Los últimos datos de flujos de inversión del 2016 reflejan que España fue el país que más invirtió en el Reino Unido, en sectores muy diversos y con importantes proyectos en infraestructuras como el puente atirantado de tres torres más largo del mundo, o la futura red de alta velocidad ferroviaria High Speed Two.

Los monarcas también participaron en un encuentro con unos 500 españoles. El rey tuvo un especial recuerdo para los gallegos Aysha Frade e Ignacio Echeverría, muertos en atentados. «Les echamos de menos y no les olvidaremos», dijo Felipe VI en presencia de familiares de las víctimas.

Letizia impresiona con su elegancia

La reina Letizia ha impresionado gratamente durante su visita al Reino Unido. La prensa británica coincide en que ha aportado glamur y resalta el estilo y la sofisticación de la esposa del rey Felipe VI. Y aunque, al menos de momento, el esperado gran duelo estilístico entre ella y la esposa del príncipe Guillermo, Catalina, no se ha producido públicamente, sí lo hubo entre lámparas y moquetas de Buckingham, donde ambas compartieron la cena de gala. La duquesa de Cambridge (en la imagen superior, detrás de Letizia) llevó un vestido rosa con mangas de volantes y pronunciado escote de la estadounidense Marchesa, y una tiara de 1914 que le regaló Isabel II por su boda, y un collar que le prestó de diamantes y rubíes, cuyo tono chirriaba con el traje.

Sin embargo, Letizia, según algunos medios, impecable, superó a Catalina en peinado y maquillaje. La reina llevó un favorecedor vestido rojo de tul y seda bordado en pedrería con escote palabra de honor y breves mangas de Felipe Varela, la tiara Flor de Lis - la pieza más importante del joyero de los Borbones y que estrenó en un simbólico gesto en la visita a Madrid del presidente de Argentina, Mauricio Macri-, pendientes de brillantes y una de las dos pulseras gemelas de Cartier. Anoche se puso las dos. Por la mañana, había escogido otro conjunto de Felipe Varela en tonos amarillos, probablemente un guiño a los colores de la bandera española. Ayer, por el día, Letizia optó por repetir un conjunto de falda y camisa de Carolina Herrera (3.000 euros) que estrenó hace dos años en una audiencia en la Zarzuela al presidente de Italia, y que repitió en sus visitas a París, Honduras y Estados Unidos.

El detalle que seguro gustó a Isabel II fueron sus uñas, de manos y pies, en tonos naturales. No arriesgó con el rojo. Quizás recordó lo que decían las abuelas: «Con esas uñas rojas, nunca llegarás a reina».

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