Redacción / La Voz

Parece mentira, pero lejos quedan ya los tiempos en los que las carpetas estaban forradas con fotografías de los Backstreet Boys, las Spice y aquel primer Operación triunfo que marcó a toda una generación. Ahora se lleva la funda de móvil de Dulceida o la sudadera de la Gonu. El ¡Hola! se convirtió en un puente entre generaciones con la boda de Laura Escanes y Risto Mejide en portada y la Milá puso en jaque a la Pringada cuando debatieron sobre libros.

La lupa los repasa en todo momento, especialmente cada vez que se pronuncian sobre cualquier tema. Crean polémica de la nada. Son los llamados influencers, los líderes de opinión de la generación millenial, nacidos en el fragor de las redes sociales. Ellas y ellos marcan qué se lleva, qué se dice y qué, cuándo y dónde se hace, aunque como muchos de ellos reconocen, ese nunca haya sido su objetivo.

La mayoría está presente en casi todas las redes sociales, pero triunfan en Instagram y Twitter y son los reyes de YouTube. Hablan de ropa, de maquillaje, de juegos, de temas considerados tabú y de los problemas que les suceden en su día a día. Abren una ventana a su vida sin trampa ni cartón. Quizá sean estas las claves que hacen que sus seguidores suban como la espuma o quizá sea que su incursión en este mundo fue pura y total casualidad.

Referentes polifacéticos

Ellos son Jedet, Soy una Pringada, Dulceida o Paula Gonu. Quien los ve los identifica casi automáticamente con un personaje, como quien habla de una serie o un programa, pero si hay algo que llevan por bandera es la naturalidad. Ellos afirman que son tal y como se ven a través de la pantalla, que lo que cuentan son historias reales y, tal vez, por esto, precisamente, enganchan.

«Me expreso tal como lo pienso y eso hace que la lie un poco a veces. He generado polémicas porque a lo mejor he puesto comentarios que, por mi impulsividad, no me he dado cuenta de que me estaban leyendo tantas personas». Son declaraciones de Jedet Sánchez, cuya presencia da luz en el, a veces oscuro, mundo de Internet. Este polifacético youtuber dice que le pueden las inseguridades: «Soy muy inseguro. No sé por qué tengo tanto éxito. Supongo que, aunque parezca mentira, es porque soy muy natural». Su trayectoria empezó con un libro, Mi último regalo, diario de un corazón abierto en canal, en el que el desamor y el humor recorren las páginas en una simbiosis que desembocó en un éxito de ventas. Después fue un no parar. Los seguidores empezaron a subir y se convirtió en La leona, en King Jedet y, junto a Ms Nina, le cantó a la libertad a ritmo de trap llenando el mundo de reinas.

Sus alegatos contribuyen a dar mayor visibilidad a temas que, hasta hace poco, la sociedad ni se imaginaba. Es el caso de María Herrejón, más conocida por su apellido. Esta colaboradora de radio despunta por sus vídeos de humor en Instagram, pero no se corta a la hora de reclamar cuestiones como una educación en igualdad en su sección de YouTube Herreivindica.

Tocan todos los palos. Ya no solo destacan los que transformaron el mundo de la moda llevando el street style a otro nivel o los que convirtieron el universo de los gamers en algo más que en la habitación olvidada de los frikis. Supieron darle la vuelta a la tortilla y convertir las críticas en el medio para llegar a sus seguidores. Como Esty Quesada, más conocida por el nombre de su canal de YouTube, Soy una Pringada. Una suerte de influencers haters que, con humor, se dedican a tirar abajo los convencionalismos.

Sus nombres comienzan a sonar con fuerza más allá del ecosistema de las redes sociales. Su voz se tiene en cuenta cuando se debaten los temas controvertidos que dividen a la sociedad. No son políticos ni científicos, o, por lo menos, no es esa la faceta que muestran. Son personas hablando para personas.

«Hablo de cosas que a la gente le da vergüenza admitir que le gustan»

Y. Silva, D. Luengo, R.R.
Coque's Corner, Percebes y Grelos, Duulcedeleche y Sarinha
Coque's Corner, Percebes y Grelos, Duulcedeleche y Sarinha

Los «influencers» gallegos cuentan con miles de seguidores y llegan incluso a romper la barrera del idioma

La casualidad, y también la curiosidad, los llevó a comenzar en un mundo que, por aquel entonces, aún resultaba un tanto desconocido. El bum de los líderes de la Red es relativamente reciente. La mayoría no tiene claro por qué triunfan, pero lo hacen. El éxito que alcanzan es tal que alguno de ellos está entre los yotubers con más seguidores de España y son reconocidos mundialmente.

Moda, videojuegos, retos y humor son los temas que explotan en los perfiles de sus redes. Están presentes en todas, pero sobresalen YouTube e Instagram. Sus argumentos cobran tal fuerza que comienzan a salir de aquí y abrirse camino en páginas de revistas y programas de radio.

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La cercanía y naturalidad son las claves del éxito de los «influencers»

Las personas que más influyen en los jóvenes a día de hoy se gestan en las redes sociales. Es un hecho que lo que se ponga en Twitter se acaba convirtiendo en muchas ocasiones en un fenómeno viral.

La figura de los líderes de opinión existe desde siempre, lo que ha cambiado son las características de quienes ostentan este poder. Los llamados influencers marcan las tendencias, de qué se habla y de qué no. Con un solo click están al mando. La sociedad cambia, evoluciona, y es lógico que todo se transforme con ella.

Para la socióloga Montserrat Golías, «esta transformación no debe percibirse como algo negativo». «Que exista un mayor número de referentes de lo más diversos -manifiesta- atiende a las demandas e inquietudes de la población». Pero sí se debe tener cierto cuidado, sobre todo cuando se habla de los más jóvenes, ya que según Golías, «cuando aún no han definido o madurado su espíritu crítico la realidad a la que se acercan es a través de los ojos de estas deidades virtuales». Son figuras más cercanas a la gente y eso es, en gran parte, la clave de su éxito.

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Los líderes de opinión 3.0