Kenia vota entre el fervor democrático y el miedo a nuevos disturbios étnicos

JAVIER CASTRO / R. P. REDACCIÓN / LA VOZ

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CARL DE SOUZA | AFP

Las encuestas auguran un empate técnico entre el presidente y el líder opositor

09 ago 2017 . Actualizado a las 07:46 h.

Kenia amaneció ayer dividida entre el entusiasmo y la desconfianza. Bajo una fina capa de lluvia y temperaturas templadas, miles de personas se agolparon desde primera hora de la mañana frente a uno de los 40.883 centros habilitados para ejercer su derecho al voto en las sextas elecciones democráticas del país. El escáner biométrico, que ya disparó en el 2013 el temor a un fraude electoral, volvió a dar problemas y a prolongar las colas, algunas de hasta nueve horas de duración, sin perturbar por ello el desarrollo de una jornada pacífica. Las votaciones contaron con la vigilancia de 5.000 asesores internacionales y alrededor de 180.000 agentes de seguridad.

Existe otra Kenia, la de quienes tienen muy vivo el recuerdo de los disturbios étnicos del 2007 e hicieron acopio de víveres para huir de las grandes ciudades antes de la cita electoral. Ninguno de los dos candidatos a la presidencia, el actual mandatario Uhuru Keniata y el líder opositor Raiola Odinga, se ha comprometido a acatar los resultados de los comicios. Ambos se ven victoriosos y seguros de sí mismos, pero los pronósticos no arrojan un resultado claro. Para ser presidente se debe obtener un 50 % de los votos más uno, siempre y cuando un 25 % provenga de la mitad de los 47 condados que forman Kenia. Si ninguno cumple los requisitos, tal y como vaticinan las encuestas, habrá una segunda vuelta, la primera en la historia del país.

Tras depositar su voto, el presidente Keniata se mostró muy tranquilo. «Creo que los kenianos tienen la capacidad de elegir y reflexionar sobre la dirección que quieren que tomemos», señaló.