Talco y cáncer: el debate sigue abierto

Expertos creen que la sentencia contra Johnson & Johnson no debe generar una falsa alarma, pero piden moderación en el uso

m. f.
redacción / la voz

La millonaria multa a Johnson & Johnson por un cáncer de ovarios asociado a su talco ha reabierto las dudas acerca del uso de este producto. Según la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer, de la OMS, el talco corporal para uso perineal es posiblemente cancerígeno para los humanos. Y ante esto, surge la incógnita de si es de verdad seguro emplear este producto.

Los expertos creen que no debe alentarse una falsa alarma en la población. «Desde un punto de vista científico no está demostrado», explica Rafael López, jefe del servicio de Oncología del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago. Afirma que la información científica es muy débil, así que hay que ser prudentes. «El talco no es un producto imprescindible, por lo que hay que usarlo con moderación», dice el oncólogo.

Para Manuel López Rivadulla, catedrático en Toxicología de la USC, el talco sí es cancerígeno, con matices: «Es un silicato y este tiene indicaciones de producir cáncer, pero siempre que te expongas a cantidades importantes diariamente». Cuenta que depende de diversos factores, ya que estas sustancias no afectan del mismo modo a todas las personas. «El hecho de que una sustancia química sea cancerígena es un hecho probabilístico. Juegan diversos factores, como el uso repetitivo y la predisposición genética de cada persona», explica. Esta inexactitud es la que le genera dudas al analizar el caso de Johnson & Johnson. «Se está generando una falsa alarma, pero al mismo tiempo yo no se lo echaría a mi nieta», dice Rivadulla.

Los protocolos sanitarios a seguir en estos casos también son confusos. Por una parte, la demandante y enferma de cáncer de ovarios sostiene que la empresa no avisó de los peligros de su producto, aún teniendo constancia de ello. Pero, según apunta la BBC, la compañía no está obligada a realizar una advertencia pública, ya que es un cosmético y no tiene que pasar una revisión de la FDA (Agencia de Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense). Ahí es cuando surge la duda de si el control en los productos cosméticos es realmente estricto. Los expertos creen que, pese a que no figuren advertencias en el envase, la rigurosidad es cada vez mayor. «Hay un control exhaustivo de la calidad sanitaria en Europa y España. No hay por qué preocuparse», constata Rivadulla.

Este no es el único caso de productos de esta clase que son retirados del mercado por la peligrosidad en la mezcla de sustancias químicas que dañan a la salud. En el 2012, una cadena de supermercados española retiró once cremas por sospechas sanitarias. Lo mismo que hizo seis años antes la Comisión Europea prohibiendo el uso de 22 sustancias presentes en algunos tintes de pelo, ya que aumentaba el riesgo de desarrollar un cáncer de vejiga.

No obstante, cuando se produce la enfermedad, es difícil establecer una causa-efecto con el producto en sí. Es muy complejo analizar la malignidad de los cosméticos, al haber multitud de sustancias químicas en la composición. «Es fácil hacer estudios de lo que come la gente, pero de lo que absorbe la piel no lo es tanto», afirma Pilar Bermejo, catedrática en Química Analítica de la USC. Por tanto, es importante no caer en equívocos. «Durante mucho tiempo incluso se creyó que la sacarina era cancerígena y quedó descatalogada como tal», dice el oncólogo Rafael López.

La sugerencia de los expertos es no prodigarse en el uso de talco. Sentido común y evitar una aplicación prolongada, como se observa en las mujeres que presentan tumores. Como dice el propio López: «Utilizarlo varios días no pasa nada, pero mucho tiempo no sería recomendable. Por lo menos, yo no lo haría».

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