Michel Temer encara en desventaja la segunda denuncia por corrupción

El actual presidente, en el cargo sin haberse presentado a las elecciones, tiene prácticamente imposible ser candidato en el 2018


Brasilia / Corresponsal

Después de que el Tribunal Supremo le diera permiso, Rodrigo Janot podrá llevar a cabo su último acto como fiscal general de Brasil antes de su adiós este viernes: presentar una segunda denuncia contra el presidente del gobierno, Michel Temer, por obstrucción a la justicia e integrar una organización criminal. El nuevo proceso puede dañar de muerte el ya de por sí precario legado del hombre que suplantó a Dilma Rousseff en el palacio del Planalto, toda vez que sus numerosos intentos por apartar del cargo a Janot fracasaron y el Supremo se inhibió a la hora de anular las delaciones premiadas de los directivos del gigante alimenticio JBS que señalan a Temer y su círculo de confianza.

Temer, en el cargo sin haberse presentado a las elecciones, tiene prácticamente imposible ser candidato en el 2018. Sus cotas de popularidad son ínfimas y los tímidos resultados macroeconómicos tienen escasa traducción en la calle. Pero Temer podría salir aún peor parado cuando Janot formule la segunda denuncia por corrupción. La primera la esquivó el presidente maniobrando en el Congreso, que frenó su tramitación a cambio de jugosas contrapartidas económicas para diputados con voto dudoso. Con el proceso cerca de repetirse, los mismos diputados tuercen el gesto: algunos no cobraron lo prometido, otros piden más y las arcas del Estado, con un déficit récord, están vacías. Si la denuncia prospera en el Congreso, Temer podría ser apartado y la presidencia recaería en el presidente de la Cámara de Diputados Rodrigo Maia.

Al igual que Lula da Silva en sus relaciones con Odebrecht, Temer está acusado de ser el jefe de una organización dentro de la cúpula de su partido, el PMDB, en la Cámara para «obtener, directa e indirectamente ventajas ilícitas en la administración pública». Traducción: dinero para la caja B por varios millones de euros. Junto a Temer, fueron acusados dos expresidentes de la Cámara ya en la cárcel (como Eduardo Cunha, urdidor del impeachment contra Rousseff y cuyo silencio Temer está acusado de comprar en una grabación de la policía), y ministros como Geddel Vieira (famoso en todo el mundo por los 14 millones en efectivo hallados en su casa).

Mientras, otro ministro de Temer, Blairo Maggi (titular de Agricultura), está siendo investigado por la fiscalía y su casa registrada por la Policía Federal. Maggi está acusado de pedir a un intermediario pagar 1,5 millones de euros a un diputado federal del PMDB a cambio de apoyar al candidato del Partido Progresista a la alcaldía de Cuiabá.

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