Las relaciones comerciales de Asturias con Cataluña generan más de 1.000 millones al año

El Principado compra más de lo que vende en la comunidad catalana, que es el sexto mercado para los productos asturianos y también el sexto proveedor de bienes importados

Turull junto a Junqueras y Puigdemont
Turull junto a Junqueras y Puigdemont

Redacción

Vista desde Asturias, una eventual independencia de Cataluña al final del proceso soberanista puede ser una sacudida política, pero en el plano del comercio y la actividad empresarial las consecuencias serían de alcance limitado. Como parte de España, la comunidad autónoma asturiana sufriría las consecuencias de que el Estado perdiera un territorio que aporta la quinta parte de su riqueza y casi la séptima parte de su población y los cambios que esa ausencia acarrearía sobre la financiación de las regiones y los mecanismos de solidaridad interterritorial. Las empresas, sin embargo, no asistirían a un cambio tan drástico. Como punto de destino de las mercancías fabricadas en Asturias, Cataluña ocupa el sexto lugar entre las comunidades españolas e igualmente es la sexta proveedora de bienes vendidos en el mercado asturiano. Representa el 5,6% de las exportaciones asturianas y el 6,4% de las importaciones.

Vista desde Cataluña, la relación es más insignificante. Todas las estadísticas desde el comienzo de este siglo muestran continuamente a Asturias como una de las comunidades españolas menos importantes para su actividad comercial. Como proveedora de bienes o como destino de los productos fabricados en Cataluña. Asturias es siempre una de las dos últimas regiones españolas. Aunque hace años que no se actualizan los datos, el volumen de los intercambios entre ambas comunidades, según el informe C-Intereg, elaborado por el Centro de Predicción Econnómica (Ceprede) con el apoyo de siete gobiernos autonómicos (el de Asturias no está entre ellos), superaba a principios de esta década los 1.000 millones de euros al año y el balance favorecía a Cataluña, que obtenía en cada ejercicio unos 120 millones de euros más de los que gastaba en el Principado.

Esa circunstancia, sin embargo, no es inusual. Asturias cerró el año 2016 con un déficit comercial de 1.080 millones de euros en relación con las otras 16 comunidades autónomas, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). A la región le va mejor en sus relaciones comerciales con los mercados extranjeros (principalmente Italia, Estados Unidos, Francia, Alemania y Portugal), en lo que sí ha logrado en los últimos años superávits de más de 300 millones de euros que ayudan a paliar la balanza comercial desfavorable. En los intercambios nacionales, los territorios más importantes para Asturias son también los más cercanos en el mapa: Galicia, Castilla y León, Madrid y el País Vasco son los puntos de origen y destino de la mayoría de las importaciones y las exportaciones.

Entre las mayores empresas asturianas, la única que ha hecho movimientos directos en Cataluña en los últimos tiempos es Capsa, que posee en la provincia de Girona la planta de Vidreras Llet, que gestiona a medias con la cooperativa catalana Lactia. Los ganaderos agrupados en ella son el principal proveedor local de productos lácteos para Mercadona, mientras que la corporación asturiana envasa allí los productos que comercializa con la marca Ato. Los términos del acuerdo se cerraron este mismo verano. Hasta ahora, Capsa gestionaba en solitario esas instalaciones. A la inversa, el Banco Sabadell (la cuarta entidad española por el volumen de sus depósitos) tiene una base fuerte en Asturias desde que adquirió el antiguo Banco Herrero en el año 2000. Desde entonces, opera en la región como SabadellHerrero.

Los 900 kilómetros que separan por carretera Oviedo de Barcelona no son, sin embargo, un obstáculo para el flujo de personas entre las dos comunidades autónomas. De forma sorprendente, dada la extensión del éxodo de la población asturiana, desde el año 2008, fecha base en la estadística del INE sobre estos cambios de residencia, hasta el 2016, son más las personas que se han mudado de Cataluña hacia Asturias que a la inversa. El Principado ha recibido casi 8.750 ciudadanos mientras que han salido de él en dirección al Mediterráneo unas 6.300. Lo curioso al observar los datos del INE es que la corriente migratoria de Asturias hacia Cataluña se ha mantenido estable en la última década en cifras situadas alrededor de los 600-700 desplazamientos al año, mientras que las llegadas desde Cataluña a Asturias, situadas alrededor de las 900 personas al año a finales de la década pasada, se han recudido de forma continua y ahora se han estabilizado en la mitad de esa cifra.

Para la Sociedad Regional de Turismo (SRT), Cataluña es uno de los mercados prioritarios que merecen una atención individualizada, inversiones en publicidad y asistencia a las ferias del sector. Más de 100.000 catalanes visitaron Asturias en el 2016, según el observatorio turístico asturiano SITA. Representaron el 6,2% de los turistas que pernoctaron al menos una noche en el Principado. Una amplia mayoría procedían de Barcelona. La capital catalana está conectada con Asturias por tres vuelos diarios, tres autobuses y un tren directo desde Gijón y Oviedo (aunque Renfe ofrece más alternativas a través de Madrid para enlazar ahí con el AVE hacia el noreste).

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