Ceuta y Melilla toman el relevo de Libia en la inmigración ilegal por mar

El contraalmirante Javier Moreno, capitán del buque «Cantabria» asegura que desde el 2015 han evitado la muerte segura de unas 40.000 personas


Redacción / La Voz

La presión de los guardacostas libios ha conseguido que las mafias que trafican con personas desplazándolas ilegalmente desde África hasta Europa se viesen obligadas a cambiar sus rutas hacia la costa oeste mediterránea.

Así lo asegura el contraalmirante Javier Moreno, capitán del buque Cantabria, al mando operativo de la operación Sofía, iniciada en el 2015 y que siempre contó con un avión y una fragata española. Aunque se descartó la última fase de la operación, que incluía la intervención militar en la costa de Libia, el Cantabria sirve combustible, recoge migrantes y lucha contra las mafias. Tiene un helicóptero y embarcaciones con equipo de seguridad y está en coordinación con el fiscal de Catania para poner a su disposición los traficantes.

Moreno asegura que desde el 2015 han evitado la muerte segura de unas 40.000 personas («nosotros lo que estamos haciendo es luchar contra las mafias y recatar personas», dice) y, al mismo tiempo explica que el flujo migratorio evita las costas libias para tomar como puntos de partida ciudades como Ceuta y Melilla, además de Túnez. «El adiestramiento de la guardia costera libia durante cuatro meses ha dado sus frutos y ahora esos cien miembros son ahora los que manejan cuatro patrulleros que están saliendo a la mar por sus aguas territoriales», describe.

Sin embargo, organizaciones y analistas internacionales denuncian que esta reducción se debe a los pactos secretos firmados por los países europeos, especialmente Italia, con milicias en Libia, información que Moreno dijo desconocer.

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