Con la suspensión de la declaración de independencia Puigdemont busca acercar posturas y abrir un diálogo con el Gobierno español, algo que podría suponer perder a la CUP y precipitar la convocatoria de elecciones en Cataluña
10 oct 2017 . Actualizado a las 21:12 h.El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, sostuvo durante su comparecencia de este martes ante el Parlamento catalán su compromiso con la independencia, pero pidió suspendela durante «unas semanas» para así abrir un proceso de diálogo. Estas son las claves para entender el desafío secesionista y sus posibles consecuencias:
¿Qué ocurrió hoy?
Puigdemont adoptó una vía intermedia y proclamó una independencia «suspendida», intentando mantener el plan secesionista que impulsa desde que llegó a la presidencia de la Generalitat en enero del 2016. Sin embargo, esta opción también supone un paso atrás en su objetivo tras la presión nacional e internacional que trataba de ponerle freno.
El gobierno catalán se había comprometido a declarar la independencia si el sí triunfaba en el pasado referendo del 1 de octubre, una opción que según sus datos fue refrendada por un 90 % de los votantes que acudieron a las urnas a pesar de la suspensión por parte del Tribunal Constitucional.
La presión para evitar una declaración unilateral de independencia creció los últimos días. Las grandes empresas de Cataluña abandonaron la comunidad debido a la incertidumbre que generaba una posible ruptura con España. Las manifestaciones masivas en Barcelona y en el resto del país contra la independencia y a favor de la Constitución celebradas durante el fin de semana también sirvieron de medida de presión.
El referendo del 1-O estuvo marcado por irregularidades que quedaron evidenciadas durante la jornada y en días posteriores y además, Puigdemont no logró ningún tipo de apoyo o reconocimiento internacional al que aferrarse para continuar con su hoja de ruta. Todos estos elementos llevaron a Carles Puigdemont a recular y rebajar sus expectativas en relación con su plan original.
¿Qué puede pasar ahora?
La vía intermedia de Puigdemont abre un nuevo frente de conflicto, esta vez interno: la CUP, el partido antisistema que lo apoya en el Parlamento, venía exigiendo que no cediera y declarara la independencia de forma unilateral. La comparecencia se retrasó incluso más de una hora por la división interna en Junts pel Sí y la diferencia de visión entre ambas formaciones.
Al final de su alocución de este martes, los diputados de la CUP evitaron aplaudir las palabras de Puigdemont.
El partido comentó en su cuenta de Twitter: «Nosotros, como la gente, hoy hemos venido a proclamar la República».
Si la CUP retira el apoyo a Puigdemont, podría precipitar la convocatoria de elecciones adelantadas en Cataluña.
¿Puede convertirse Cataluña en un nuevo país?
Incluso antes de la suspensión de la independencia de este martes, el camino hacia ese objetivo se presentaba prácticamente imposible.
Un nuevo país requeriría reconocimiento internacional a una «república catalana independiente» y que España retirara su presencia en la región a todos los niveles (jueces, policía, funcionarios, ejército..). Dos condiciones que hoy por hoy nadie se plantea.
Incluso sin esos obstáculos decisivos, un nuevo país no puede crearse de la noche a la mañana. La lista de tareas es más que larga: la nueva república tendría que crear su propia moneda o imprimir millones de pasaportes. Cataluña carece también de Ejército y solo cuenta con una Policía autonómica, entre otros desafíos pendientes. La reciente fuga de empresas evidencia además los problemas económicos a los que tendría que enfrentarse un hipotético nuevo país.
¿Cómo reaccionará el Gobierno español?
«Vamos a impedir la independencia de Cataluña. Tomaremos las medidas para impedirlo que sean necesarias», prometió este lunes Mariano Rajoy. El presidente del Gobierno avisó también que no aceptará una mediación «entre la ley y la desobediencia», cerrándose así de antemano a la vía de diálogo que solicita Puigdemont.
Tras el discurso del presidente de la Generalitat, el Gobierno manifestó que considera inadmisible «hacer una declaración implícita de independencia para luego dejarla en suspenso de manera explícita».
Hasta hoy, la respuesta más probable de Madrid a una independencia de Cataluña pasaba por aplicar el artículo 155 de la Constitución española, que permite «adoptar las medidas necesarias» para «obligar» a una Comunidad Autónoma «al cumplimiento forzoso» de sus obligaciones. Sería la primera vez que se diese ese paso en España.
Sin embargo, el Gobierno podría retrasar ahora esa medida tras el mensaje rebajado de Puigdemont y buscar otras formas de desescalar la tensión sin recurrir al artículo 155.
¿Qué papel tuvo la Unión Europea en la crisis?
La Unión Europea (UE) mantuvo una distancia prudente ante un «asunto interno» de España, pero al igual que potencias como Francia o Alemania defiende la unidad de España. Un portavoz de la Comisión Europea insistió este mismo martes en que la consulta del 1 de octubre «no fue legal» y recordó que el conflicto debe resolverse «dentro del respeto al orden constitucional» en España.
Horas antes del discurso de Puigdemont, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, pidió al líder catalán que evitara anunciar «una decisión que haría imposible el diálogo».
Bruselas ha insistido además en que una Cataluña independiente quedaría automáticamente fuera del bloque. Para reingresar tendría que iniciar el largo recorrido por negociaciones y exámenes de sus sistema legal y político y contar finalmente con la aprobación de todos los países del bloque, España incluida.