Rajoy quiere retomar la negociación con el PNV tras encarrilar la crisis catalana

Propone acordar los Presupuestos del 2018 pese a que la formación vasca entiende que no se dan las condiciones


Madrid / Colpisa

El Gobierno está dispuesto a intentar superar la parálisis en la que ha entrado la legislatura por la crisis del desafío independentista. Convocadas ya las elecciones en Cataluña para el 21 de diciembre, Mariano Rajoy se ha fijado como objetivo negociar en las «próximas semanas» los Presupuestos Generales del Estado del 2018. Pese a que la dirección nacional del PP asume que aún se requiere un tiempo de apaciguamiento, los populares interpretan que la fase crítica se ha superado y que, por lo tanto, el elemento que distorsionaba la capacidad de llegar a acuerdos con el PNV se desplaza poco a poco del centro del tablero político.

El pasado 26 de septiembre, a cinco días del referendo convocado por la Generalitat, el ministro de Hacienda anunció la prórroga de las cuentas de este año. Las discrepancias con el PNV por la gestión de la crisis territorial dificultaban el consenso. Pero nunca se dio esa batalla por perdida. El 18 de octubre Cristóbal Montoro reiteró en el Congreso que habrá Presupuestos, que la intención es que estén aprobados en enero o principios de febrero, y esa misma idea se deduce de la carta que el lunes mismo envió el titular de Economía, Luis de Guindos, a Bruselas. La tarea no es sencilla.

El PP interpreta que habrá que conceder tiempo y espacio a los nacionalistas vascos para hacer viable el acuerdo y que el éxito no está garantizado. No tanto por el contenido del pacto, que al ser en buena parte una continuidad del alcanzado en mayo del 2017 estaría prácticamente perfilado. Sino porque en lo político el caso catalán ha impactado en el PNV alejándolo de la órbita del Gobierno. «Si se apoyaron los Presupuestos del 2017, no hay razones para no apoyar los del 2018, muchas de las partidas eran plurianuales», defendió el lunes el coordinador general de los populares, Fernando Martínez Maíllo, tras el comité ejecutivo del PP presidido por Rajoy en la sede de Génova. También en el Ejecutivo entienden que no se pondrán en riesgo las inversiones acordadas y las que aún podrían lograr. En este sentido, el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, recordó en un foro organizado por El Correo y el BBVA, los beneficios que comportó el anterior pacto para los vascos. Pero fuentes de la formación nacionalista insisten en que «no se dan las condiciones para emprender una negociación» y que la destitución de los miembros de la Generalitat «empeora muchísimo» el panorama.

El papel del lendakari

El PNV se ha mostrado más severo con el Gobierno en las últimas semanas que el Ejecutivo de Íñigo Urkullu, que siempre ha considerado «imprescindible» la colaboración «interadministrativa». El lendakari ha tenido, además, una participación activa de mediación en el conflicto catalán en aras de una convocatoria electoral que dejara en suspenso la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Fuentes del PP concluyen que fue Carles Puigdemont quien frustró ese movimiento al negarse a abrir las urnas y esperan que Urkullu sea consciente de ello. Además, recuerdan que 24 horas después el independentismo reaccionó aprobando la declaración de independencia y Rajoy, convocando comicios. Esa decisión del presidente creen que contribuye a rebajar la tensión y que garantiza que, pese al cese de Puigdemont, estamos ante un 155 «técnico» que no debería prolongarse más de dos meses.

En este contexto, Rajoy aspira a salvar los Presupuestos e insuflar estabilidad a la legislatura. «Ahora mismo hay razones para avanzar en la negociación y el acuerdo, y cada día quedan menos razones para no hacerlo», alegó Martínez-Maíllo. Lo que no entra en los planes del Gobierno es lo que sugiere el PNV: recurrir al PSOE. El Ejecutivo pretende reeditar el pacto con los nacionalistas, Ciudadanos, Coalición Canaria y Nueva Canarias.

Urkullu cree que es «bueno» que todos los partidos puedan concurrir a los comicios

El lendakari vasco, Íñigo Urkullu, afirmó el lunes que «llegados al punto al que se ha llegado» en la crisis catalana es «bueno» que todos los partidos «se puedan presentar» a las elecciones autonómicas del 21 de diciembre si así lo deciden «libremente». En declaraciones a los periodistas durante su viaje institucional a Canadá, recalcó que la situación en Cataluña requiere de «distensión, diálogo con voluntad de acuerdo y negociación».

Así, alertó de que «la judicialización de la política», que percibe en Cataluña, «no es una herramienta que ayude a la normalización de la convivencia social», por lo que reclamó «una solución política desde la vía de diálogo con voluntad de acuerdo». Urkullu ahondó asimismo en que España debe asumir que el modelo de Estado requiere «una reformulación». E instó además a «abordar la gestión de las emociones y de las aspiraciones [de los independentistas catalanes] desde el principio del realismo», y también «las consecuencias de esa gestión, que pueden provocar incluso una frustración social».

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