Entre las ocho víctimas del ataque de Manhattan se encuentran cinco amigos procedentes de Argentina que acudieron a la ciudad de los rascacielos para celebrar el 30.º aniversario de su graduación
01 nov 2017 . Actualizado a las 16:22 h.Cinco amigos argentinos que festejaban los 30 años de la fecha de su graduación en el instituto son parte de las ocho víctimas del atentado perpetrado este martes en Nueva York. Un quinto miembro del grupo resultó herido y se encuentra ingresado para recuperarse de los daños.
Estos cinco ex compañeros, que forjaron su amistad durante los años de escuela, planearon con mucho esfuerzo un viaje a Nueva York con el que pretendían recordar sus viejos tiempos como amigos de la escuela. Lo que nunca imaginaron es que allí vivirían el horror del terrorismo.
Este grupo de amigos, que compartieron estudios en el Instituto Politécnico de Rosario, partieron el sábado rumbo a Estados Unidos con el plan de visitar a un ex compañero que vivía en Boston y todos juntos recorrer las calles de Manhattan. Este grupo de amigos, todos con edades comprendidas entre los 48 y los 49 años, decidieron alquilar unas bicicletas para salir a recorrer la zona sur de Manhattan durante la tarde del martes.
Pero todo se truncó. Cuando paseaban por una senda para peatones y ciclistas por el centro de la ciudad de los rascacielos, una camioneta blanca alquilada se los llevó por delante. El conductor del vehículo arrollaba a este grupo de cicilistas y a otra decena de personas que circulaban por una senda muy transitada cercana al Ground Zero, el monumento en memoria a las víctimas del 11S. El atacante, un inmigrante uzbeko de 29 años, mataba a ocho personas. Cinco de ellas eran parte de este grupo. El amigo que vivía en Boston, al que todos fueron a ver, sufrió heridas de diversa consideración y se encuentra hospitalizado.
El testimonio de Ariel Benvenuto, la mujer de uno de los heridos, a la radio LT8 ayuda a imaginar lo terrible de la escena «Iban en bicicleta, en grupos de dos charlando. Mi marido iba más pegado al cantero central. Sintió un acelerón y de repente vio que un vehículo pasaba por encima a sus cinco amigos. A todos los que iban a la derecha, los embistieron. Él calcula que iba a más de 150 kilómetros por ahora. Estuvo a 20 centímetros de que lo arrollara a él también».
El cónsul argentino en Nueva York, Mateo Estremé, aseguró que los argentinos supervivientes del ataque «estaban en absoluto shock, sin poder reaccionar». «Al principio fue muy difícil para ellos entender lo que estaba pasando», aseguró al narrar el momento en que habló con ellos.
La ilusión de celebrar la amistad quedó destrozada por el horror de lo que las autoridades estadounidenses calificaron como un «acto terrorista». Tantas reuniones para planificar el viaje, el esfuerzo para pagar los billetes, quedaron truncados por un supuesto «lobo solitario» que escribió una nueva página del terrorismo internacional. «Salieron felices del aeropuerto. El martes estaban por primera vez todos juntos y decidieron pasear en bicicleta, pero nunca llegaron», lamentó la mujer de uno de los supervivientes.
En medio del dolor, los amigos son hoy recordados con la foto que se tomaron minutos antes de subir al avión rumbo a Estados Unidos. En un estrecho semicírculo, tomados de los hombros entre unos y otros y todos luciendo con una camiseta blanca con la leyenda «Libre».