Los beneficios de la soja se diluyen

La Administración de Alimentos de EE.UU. ha revocado el permiso de 1999 que permitía que la soja y sus derivados fueran etiquetados como cardiosaludables


redacción / la voz

La soja se ha sentado en el banquillo y, al parecer, no es tan beneficiosa como nos querían hacer creer. La Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense (FDA) ha revocado en Estados Unidos la autorización que había dado en 1999 a los productores de soja o fabricantes de alimentos que contienen esta legumbre para colocar en el envase que reducen el riesgo cardíaco. La razón, alega ahora la agencia, es que no hay ningún estudio que avale esas ventajas con la solvencia necesaria para permitirlo. Más allá de lo decretado por la FDA, el director de Calidad del Laboratorio de Higiene e Inspección y Control de Alimentos de la Universidade de Santiago (USC), Carlos Franco Abuín, apunta que no es nada nuevo que los beneficios de la soja como freno de enfermedades cardiovasculares son bajos. «Las guías europeas que aluden a estudios de metadatos muestran como la soja tiene una incidencia limitada en el momento, por ejemplo, de controlar el nivel de colesterol. Reducir las grasas saturadas, las grasas trans o comer más fibra lo controlan mucho más», apunta.

Por tanto, añade, la novedad no son los estudios a los que alude la FDA, es que esta haya revocado el permiso para que en la etiqueta de esos productos pueda llevar en su campo de jurisprudencia el apunte de que son buenos para rebajar el riesgo de sufrir enfermedades del corazón.

Con todo, explica Miguel Ángel Martínez Olmos, endocrino del hospital Clínico de Santiago, la resolución de la FDA hecha pública hace unos días «no quiere decir que la soja sea perjudicial. Puede incluirse perfectamente en la dieta, pero hay que ser conscientes de que no es un sustituto de otros alimentos. Además hay que entender que tampoco es un sustituto mejor». Lo que recomienda: «Tener una dieta variada y hacer ejercicio».

La soja no es la panacea, tampoco es mala, pero hay que ser prudentes. La endocrina del Complejo Hospitalario Universitario A Coruña, Teresa Martínez, advierte de que es un estrógeno y hay que tener cuidado a la hora de consumirla, sobre todo cuando es ingerida por menores. «No tiene todas las propiedades que se le han atribuido», concluye. 

Mejor nuestras legumbres

Tampoco promueve su consumo la nutricionista de A Coruña, Fátima Branco Parra: «Aquí tenemos legumbres como las lentejas y las habas que son muy saludables. Su consumo se ha reducido tras la promoción de la soja. Normalmente estas deben consumirse dos veces por semana. En cambio la soja, en todas sus presentaciones [desde bebida a yogures, tofu o hamburguesas] aparece en muchos productos. No debería consumirse tantas veces o hacer que sustituyan a otros alimentos».

Además, advierte de que en el momento en el que los beneficios de un producto se promueven tanto suele haber algún interés detrás. «No debemos olvidar las grandes plantaciones de soja que hay en Estados Unidos y Sudamérica. Consumir soja no es necesario para tener una salud buena. Por no hablar de la soja transgénica, pero ese es otro tema».

En este sentido, Teresa Martínez recordó la dieta del pomelo que saltó a la fama hace unos años: «Fue porque aquel año hubo un excedente. Había que darle salida de algún modo».

 

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