Juan Yuan: «España es el primer país del mundo en introducción de uso de 'smartphones'»

Fundador de una marca española de teléfonos inteligentes, asegura que el formato de pantalla 18:9 se impondrá


Redacción / La Voz

Hijo de emigrantes chinos, Juan Yuan fundó hace dos años Weimei, una marca española de teléfonos inteligentes que está haciéndose un hueco en nuestro país con terminales con una buena relación calidad-precio. Yuan estudió en la London School of Economics y antes de emprender la aventura trabajó en General Electric y en la plataforma de márketing digital Sprinklr.

-Los orígenes de Weimei son familiares, ¿no?

-Sí, yo empecé a trabajar en la tienda de reparación de artículos informáticos de mi padre y desde pequeño me quedaba fascinado por la tecnología. A mi primo también le pasaba lo mismo. Ese fue el origen de todo.

-¿Es muy difícil introducirse en un mercado copado por los grandes gigantes de la tecnología: Apple, Samsung, Huawei...?

-El mercado de la tecnología siempre ha sido difícil, hay muchas marcas peleando por los mismos segmentos. Aun así, creo que hay negocio para todos, cada uno juega con sus armas. En nuestro caso, escuchamos a nuestros clientes y traemos calidad con un precio razonable.

-¿Cómo desarrollan un nuevo móvil? ¿Se diseña algo en España o se encarga directamente a algún proveedor de China?

-Desarrollamos todos nuestros terminales junto a Gionee, uno de los mayores fabricantes de China. Desarrollamos y mejoramos el software adaptándolo a nuestros clientes españoles y sus necesidades.

-¿Hay algo que nos diferencie respecto a otros mercados?

-España es el primer país en introducción de uso de smartphones. El público español es exigente con los fabricantes, quiere teléfonos de calidad y está dispuesto a probar marcas nuevas si les ofreces garantías.

-Mucha gente se pregunta por el coste de producir un «smartphone» y el margen de beneficio de algunos fabricantes. Si se puede sacar un buen terminal por 200 euros, ¿qué beneficio obtienen las marcas que venden móviles a 700 euros o más?

-El beneficio existe, pero no solo hay que contar con la fabricación de teléfonos, tiene que ver todo lo que hay alrededor: publicidad, márketing... Cuanto más grande eres, más cosas haces y es comprensible que los precios sean más altos.

-¿Puede decirnos cuánto cuestan los componentes de un móvil de gama media-baja?

-Depende de un sinfín de factores, del mercado, de la demanda y de la oferta de componentes.

-Apple vuelve a marcar tendencia con la pantalla casi completa del iPhone X. ¿Cree que en un par de años todos los móviles serán así?

-La tendencia de la pantalla infinita empezó en el 2015, pero es Samsung quien verdaderamente comienza a dar popularidad a esta característica. Todos los fabricantes están siguiendo la estela tanto de Apple como de Samsung. En nuestro caso escuchamos al cliente y puedo adelantarte que próximamente veremos pantallas infinitas en Weimei.

-El formato de pantalla empieza a evolucionar del 16:9 al 18:9. ¿Se va a imponer este último?

-El cliente manda y los fabricantes escuchan. Sí, creo que se acabará imponiendo esta tendencia del 18:9.

-Hay una batalla sobre los sistemas de identificación biométrica. Algunos fabricantes dicen que el desbloqueo por huella dactilar es mejor y otros apuestan por el reconocimiento facial. ¿Qué opina usted, cuál es más seguro y más práctico?

-La tecnología avanza muy rápido. Cuando la huella dactilar hace unos años era la novedad y un plus de seguridad, pronto se empezó a ver que tenía fallos. Aun así, sigo pensando que da mucha más seguridad al teléfono. Ahora estamos empezando a ver smartphones con reconocimiento facial, que parece más seguro todavía. En mi opinión, la combinación de ambas es la clave para una mayor seguridad.

-¿Por qué los móviles Android tienden a ralentizarse al cabo de algunos meses? ¿Tiene que ver con la capa de personalización que ponen las marcas, con la instalación y desinstalación de aplicaciones, con la capacidad de almacenamiento del teléfono...?

-Hay un poco de todo. La razón principal es que las aplicaciones usan el espacio de almacenamiento como memoria virtual donde se ejecutan procesos que necesitan las aplicaciones para funcionar cuando la RAM está llena. Cuando usamos el teléfono hacemos fotografías, vídeos, nos envían material audiovisual y documentos por WhatsApp, instalamos apps que al desinstalarse no borran todos los datos asociados por si las vuelves a usar en un futuro, páginas web que se visitan que almacenan archivos y cookies para cargarlas más rápido la próxima vez que entres… Todo esto va reduciendo la capacidad del teléfono para ejecutar las apps de forma fluida.

«Hay que enseñar el uso inteligente de la tecnología»

Los smartphones han evolucionado, pero la duración de la batería sigue siendo escasa.

-¿Habrá avances en este aspecto en los próximos años?

-Se habla mucho de las baterías de grafeno, que están dando muy buenos resultados, pero todo esto tiene más que ver con la forma de mercantilizarlo que con el propio avance. Es quizá algo frívolo, pero el avance requiere inversión. Y la inversión quiere después que haya beneficio. La otra vertiente de la investigación se centra más en la reducción de consumo por parte de los componentes y sistema operativo, pero es una pescadilla que se muerde la cola. Se mejora el consumo por software, aparece una nueva función que consume más, se optimiza, surge otra nueva función...

-¿Podemos limitar la exposición de nuestros datos en Internet o es algo imposible desde el momento en que usamos aplicaciones como Facebook o WhatsApp?

-Nadie está libre de esa exposición, a menos que quiera vivir en una cueva. La cuestión aquí tiene más que ver con el uso inteligente y prudente que con los medios de protección. En la era de Internet habría que enseñar en las escuelas este uso inteligente de la tecnología: qué datos no se deben proporcionar nunca, tener cuidado con las fotos y documentos que guardamos, qué contraseñas usamos, etcétera. Tampoco es lo mismo si eres alguien anónimo que si eres famoso. Con los escándalos de las fotos de famosas hackeadas nos comportamos y asustamos como si fueran nuestras fotos las que fueran a ser exhibidas en Internet. Pero seamos realistas, nuestra privacidad como personas anónimas solo importa a las grandes corporaciones en tanto en cuanto a costumbres de compra o gustos, para poder hacer un márketing más personalizado y dirigido a públicos concretos u obtener determinados impactos. La prudencia y el conocimiento, no el miedo, son generalmente la mejor solución.

Valora este artículo

0 votos
Comentarios

Juan Yuan: «España es el primer país del mundo en introducción de uso de 'smartphones'»