El Kremlin sube la apuesta y recrudece la guerra de medios con Washington

Rusia considerará agentes extranjeros a los medios internacionales


Nueva York / Corresponsal

La actividad de los medios de comunicación estadounidenses que operan en Rusia es mucho más incómoda desde ayer. La cámara baja del Parlamento (Duma) dio el visto bueno a una nueva ley que obliga a los medios internacionales a registrarse como «agentes extranjeros». Con este primer escollo superado, ahora solo queda que el proyecto sea votado por el Consejo de la Federación (la cámara alta) y firmado después por el presidente, Vladimir Putin.

Pocos dudan de que la ley no vaya a salir adelante, más que nada porque el Kremlin ya la ha presentado como una represalia ante la presión que reciben los medios rusos en el extranjero, sobre todo, en EE.UU. Más aún, la norma es la consecuencia directa del paso que dio Washington para obligar a registrar a la emisora rusa RT (antes conocida como Russia Today), como «agente extranjero».

Este medio fue acusado de estar implicado en la trama que vincula a la campaña de Trump con el Gobierno ruso. Según varios archivos de la inteligencia estadounidense, RT influyó en las presidenciales del año pasado ya que ayudó a difundir propaganda desestabilizadora para impulsar la candidatura del neoyorquino. «Las más sinceras condolencias a todos los periodistas de todos los medios de comunicación, tanto rusos como extranjeros, que han quedado atrapados en los juegos políticos de Washington», ironizó la cadena rusa.

De momento, este tipo de estrategia solo augura un choque de trenes que complicará todavía más las relaciones entre Washington y Moscú. «Cada vez que EE.UU. imponga nuevas sanciones, Rusia responderá de igual manera en un intento de mantener la paridad con Washington», advirtió el experto en relaciones internacionales, Pavel Sharikov, en CNN.

Las primeras informaciones apuntan a que los medios estadounidenses afectados serán CNN, Radio Liberty y Voice of America. No serán los únicos porque la alemana, Deutsche Welle, también podría verse perjudicada en esta guerra de medios que en principio, no afectará a corresponsalías individuales. Los afectados tendrán que cambiar su forma de operar en Rusia. La ley les obligará a indicar en cada texto o pieza informativa que dicho trabajo es obra de un «agente extranjero». También deberán divulgar información financiera y de personal al Gobierno ruso, así como permitir que las agencias gubernamentales visiten sus instalaciones siempre que lo consideren necesario. Quien se niegue dejará de trabajar en Rusia.

La crudeza de la normativa ha recibido críticas de voces como la del exministro de Finanzas ruso, Alexei Kudrin, que la calificó de «precipitada y mal concebida». Grupos de derechos humanos como Amnistía Internacional, alertaron de que la ley constituye un endurecimiento del «dominio absoluto» que el Kremlin tiene sobre los medios de comunicación. «Esta legislación supone un duro golpe a lo que ya era una situación bastante desesperada para la libertad de prensa en este país», lamentó un portavoz de la oenegé.

Los legisladores rusos están también revisando la normativa referente a la publicidad en Facebook y Twitter, después de que dichas redes sociales hayan aplicado restricciones sobre la publicidad de RT.

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