Cómo taponar la sangría económica

d. casas REDACCIÓN / LA VOZ

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ALBERT GEA | Reuters

El nuevo Gobierno de la Generalitat que salga del 21D ha de gestionar los daños en sus cifras y de reputación

11 dic 2017 . Actualizado a las 07:58 h.

Las formaciones secesionistas no renuncian a su desafío y acuden a las elecciones del próximo 21D con la proclamación de la república catalana en su programa si retienen la mayoría en el Parlamento -la unilateralidad en el caso de la CUP, a la que también parece volver ERC-, con lo que la opción de ruptura entre Cataluña y España solo se reduciría con la vigencia del artículo 155. No restañaría el impacto negativo que ya ha tenido el procés sobre la economía catalana y que desde finales del verano ha evidenciado el grave deterioro registrado en todos los segmentos productores de riqueza de la comunidad. Un daño que informes y estudios de las principales consultoras y organismos nacionales e internacionales extienden para más allá del primer trimestre del 2018.

Fuga de depósitos, éxodo de empresas, contención de las inversiones, penalización sobre el empleo, caídas en la ocupación hotelera con especial incidencia en el turismo... son solo un reflejo de la erosión ocasionada a uno de los principales territorios tractores de la economía de toda España. La activación del artículo 155 logró disminuir la tensión, reducir la salida de empresas de territorio catalán y aplacar decisiones que han tenido un gran impacto sobre el crecimiento, el consumo y, en definitiva, la reputación de Cataluña.

Pero esa confianza no se restablecerá de un día para otra con la próxima llamada a las urnas. La nueva composición parlamentaria de la Generalitat preocupa, y mucho, al sector empresarial catalán, que todavía tapona la factura del primer órdago independentista. ¿Y las consecuencias, si se revalidase la mayoría independentista en el palacio de la plaza de Sant Jaume?