Putin presume de liderazgo en Oriente Medio

En un viaje sorpresa, anuncia una retirada parcial de las tropas rusas desplegadas en Siria


Estambul / E. La Voz

Vladimir Putin hizo alarde de su hegemonía en Oriente Medio con una escala sorpresa ayer a Siria, dentro de una viaje oficial a Egipto y Turquía. En la primera vez que pisa suelo sirio desde que comenzó el conflicto hace seis años, el presidente ratificó la victoria sobre el Estado Islámico, que proclamó hace unas semanas, antes de anunciar la retirada de «una parte significativa del contingente militar ruso». Ante sus tropas en la base aérea de Hmeimim, evitó precisar el número de soldados que replegará del país árabe, pero dejó claro que Rusia ha llegado para quedarse en Siria, tanto en Hmeimin como en Tartús, donde se ubica su única base naval en el Mediterráneo.

La decisión de retirar tropas es percibida como un movimiento táctico de cara a las elecciones presidenciales de marzo, a las que Putin se volverá a presentar como candidato según anunció hace unos días. El Pentágono reaccionó con escepticismo: «Los anuncios de retirada no suelen corresponderse con una reducción real de sus efectivos».

Su gira terminó en Ankara para acordar con Erdogan los próximos pasos El presidente ruso fue recibido en Hmeimim por su homólogo sirio, Bachar al Asad, y el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú. Al Asad, a quien Rusia ha conseguido mantener en el poder a pesar de la negativa inicial de Turquía, expresó su gratitud con las tropas rusas «en la lucha contra el terrorismo». Otros países involucrados en el conflicto, como Estados Unidos, también se oponen a la permanencia de Bachar al Asad en la presidencia de Siria, pero han suavizado su postura ante la insistencia de Rusia de que su salida del poder no debe ser una condición previa para el acuerdo político. Una circunstancia que ha favorecido las tensiones entre ambos bloques.

Eclipsar a Trump

Tras su visita a Siria, y con el objetivo de afianzar su nuevo papel en Oriente Medio como la principal potencia mundial capaz de eclipsar a su adversario del otro lado del Atlántico, Putin aterrizó en El Cairo. Allí se entrevistó con el presidente egipcio, Abdel Fatah al Sisi. Durante el encuentro firmaron un acuerdo para construir la primera central nuclear en Egipto, que contará con tecnología rusa. También habló con su homólogo egipcio del posible restablecimiento de las conexiones aéreas entre sus respectivos países, y parece que hay un acuerdo inminente para volver a enlazar las dos capitales.

La reunión demuestra un estrechamiento del vínculo entre ambos países, a pesar de que Egipto es uno de los principales receptores de ayuda militar por parte de EE.UU., y uno de sus principales aliados estratégicos en la región.

La última parada de presidente ruso en su periplo por Oriente Medio fue Turquía, donde anoche se reunió con su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan. En la agenda se encontraba también Jerusalén. Tras el anuncio de Trump sobre reconocer la ciudad como capital de Israel, Erdogan respondió en nombre de todos los musulmanes, asegurando que se había cruzado una «línea roja», y amenazando con cortar relaciones con Israel. Ayer, acusó a Estados Unidos de participar en el derramamiento de sangre, y mantuvo un cruce de acusaciones con Benjamin Netanyahu a cuenta de los bombardeos contra palestinos y kurdos. La gira vuelve a dejar patente la fuerte apuesta de Rusia en la región, mientras que EE.UU. ve peligrar su posición en el tablero.

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