EE.UU. persiguió ovnis hasta el 2012

Revelan que el Departamento de Defensa financió un plan secreto para analizar «aeronaves anómalas»


redacción / la voz

Que Independance Day fuera la película más taquillera en 1996 en Estados Unidos da buena cuenta del atractivo que supone para muchos fantasear con la idea de que pueda existir vida extraterrestre. Sobre todo, después de que en tierra del tío Sam el siglo XX haya servido para alimentar esta posibilidad con casos a cada cual más misterioso y todavía sin resolver. Para muestra dos botones: el hallazgo de unos restos no identificados en un rancho de Nuevo México en 1947 -el conocido como Incidente de Roswell- o los registros cinco años más tarde del Proyecto Libro Azul, unos estudios del Gobierno que durante dos décadas intentaron, sin demasiado éxito, dar respuesta al incremento de avistamientos de ovnis reportados por los norteamericanos. La historia se repite en pleno siglo XXI.

The New York Times revelaba esta semana que el Departamento de Defensa de Estados Unidos destinó entre el 2007 y el 2012 una partida anual de 22 millones de dólares -18,5 millones de euros- a un programa secreto para investigar ovnis. Es decir, más de 100 millones de euros para un proyecto del que las autoridades nunca informaron y que, en la actualidad, no recibe fondos pero que se sustenta gracias a los trabajos de miembros de la Armada y de la CIA.

Es en un recoveco de la quinta planta del Pentágono, al que se accede por un laberíntico pasillo -no podía ser de otra manera-, donde el equipo de Luis Elizondo, el hasta octubre responsable del Programa de Identificación Avanzada de Amenazas Aeroespaciales, analizaban todo tipo de documentos y materiales que pudiesen sustentar la presencia de agentes desconocidos en la Tierra. Más concretamente en Estados Unidos. 

«No podemos estar solos»

Una vez el rotativo neoyorquino sacó a la luz estos datos, el Pentágono reconoció la existencia de este departamento y saltó la liebre. «Mi creencia es que hay pruebas muy convincentes de que podemos no estar solos», comentó Elizondo, que decidió abandonar su cargo por el «excesivo secretismo». Además, explicó que aunque no puede hablar en nombre del Gobierno, mantiene que existen evidencias que le impiden descartar la posibilidad de que artefactos alienígenas visiten nuestro planeta. «Estos aviones, los llamaremos aviones, exhiben características que no están actualmente dentro de ningún inventario del que exista conocimiento», señaló.

El exfuncionario del Pentágono manifestó que identificaron aeronaves «anómalas» que «aparentemente desafiaban las leyes de la aerodinámica». Algunas de estas «cosas que no tienen ningún servicio de vuelo obvio», fueron vistas por pilotos de la Fuerza Aérea de EE.UU., que han colaborado para descifrar qué son esos misteriosos objetos con los que se habían cruzado en alguna ocasión. El comandante retirado David Fravor fue uno de los que formó parte de este proyecto, tras asegurar que había presenciado un objeto volador que parecía un «Tic Tac de 40 pies de largo maniobrando rápidamente y cambiando su dirección» durante un vuelo en el año 2004. «Es un objeto real, existe y yo lo vi», sentenció Fravor el lunes. De momento, la naturaleza de ese objeto y lo que estaba haciendo sigue, como en el resto de casos, sin respuesta. Al menos, pública.

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