Los resultados del 21D no mueven a Rajoy

El Gobierno reafirma su mensaje: ofrece diálogo dentro de la ley al nuevo Ejecutivo catalán, descarta una convocatoria anticipada de las generales y ya piensa en aprobar los Presupuestos


Madrid / La Voz

Los independentistas han vuelto a lograr la mayoría en el Parlamento catalán y, problemas con la Justicia aparte, al prófugo Puigdemont le salen las cuentas para repetir investidura. Sin embargo, lejos de reconocer el varapalo que han supuesto los resultados de las elecciones, el Gobierno prefiere quedarse solo con el lado bueno de las cosas, y nada invita a pensar que la situación vaya a cambiar a corto plazo. Al menos en el Ejecutivo no lo tienen pensado.

Rajoy, que durante la noche electoral ni asomó la cabeza en Génova, compareció el viernes en la Moncloa para analizar la endiablada situación que han deparado las urnas. El simple hecho de que saliera él a lidiar con la prensa ya reflejaba lo excepcional de la ocasión, algo que quedó corroborado por la presencia de casi todos sus ministros copando las primeras filas como muestra de apoyo en una difícil jornada de resaca electoral. El palo se reflejaba en la cara de sus asesores, unos rostros que delataban que apenas habían pegado ojo en toda la noche. Pero Rajoy, experto en el arte del inmovilismo, negó la mayor y no cambió ni una coma del discurso que viene manteniendo hasta la fecha. Respetará al Gobierno que elija el Parlamento catalán, siempre y cuando se comporte dentro de la legalidad, descarta el adelanto de las elecciones generales, su postura respecto a la reforma constitucional tampoco se ha movido ni un centímetro y avanzó que durante la primera quincena de enero se volcará en las negociaciones para sacar adelante los Presupuestos del 2018. Por supuesto, rechazó el ofrecimiento de Carles Puigdemont de mantener un encuentro en el extranjero y recordó que la situación procesal del expresidente autonómico «no depende de la votación de ayer [por el jueves], sino de las decisiones que adopte la Justicia».

Diálogo dentro de la ley

El presidente del Ejecutivo sí admitió cierta desilusión con los resultados. «Los que queríamos el cambio no hemos conseguido los escaños suficientes», reflexionó, pero pronto volvió a hablar de lo lleno que está un vaso casi vacío: «Los independentistas siguen perdiendo apoyos», dijo. Rajoy tendió su mano al futuro Gobierno autonómico garantizando que hará «un esfuerzo, siempre dentro de la ley», para desbloquear esta enmarañada situación con el único objetivo de «resolver los problemas a los catalanes y generar un marco de certidumbre y seguridad», algo que consideró imprescindible para continuar con el crecimiento económico y para el regreso de las empresas a territorio catalán. Por ello, convidó a todos los actores políticos a centrarse en solventar la gran fractura social, algo que a su entender debe convertirse en «la primera obligación».

Desde el mismo instante en el que entraron en vigor las medidas aplicadas bajo el paraguas del 155, entre las que se encontraban la disolución del Parlamento catalán y la inmediata convocatoria de elecciones, el discurso oficial del Gobierno siempre fue que había regresado la normalidad. Una vez asumidos los resultados del jueves, ¿qué ha fallado? ¿Se ha precipitado llamando a las urnas? «Creo que el 155 se aplicó como debía. Creo que fuimos prudentes. Se aplicó con el consenso de una enorme mayoría en el Senado y en el Congreso. Se aplicó de una forma inteligente. Con el consenso de toda Europa. Las cosas han funcionado muy bien a lo largo de este período», se defendió el presidente ante las voces más críticas. El jefe el Ejecutivo desvinculó su decisión de recurrir al 155 de cualquier tipo de interés partidista: «No lo puse en marcha para tener un voto más o un voto menos».

Feijoo advierte que no sirve «echar la culpa a los demás» del mal resultado

El PP citó el viernes en Génova a todos los pesos pesados del partido en un comité ejecutivo nacional que llegó tan solo unas horas después de que se confirmaran los pésimos resultados en Cataluña. El mensaje oficial para explicar este varapalo es claro, y lo transmitió el propio Rajoy: Ciudadanos se hizo con el voto útil. Pero muy pocas voces destacaron además el mérito de la formación naranja. Una de ellas fue la de Feijoo, que acentuó el gran trabajo desempeñado por Arrimadas, a la que aplaudió como una «excelente candidata y una justa vencedora». A diferencia del discurso dominante, para el presidente de la Xunta sí hay espacio para la autocrítica. «Debemos mejorar, y cuando tenemos un mal resultado no les podemos echar la culpa a los demás», reflexionó. Feijoo, preguntado sobre una hipotética dimisión de Albiol, pidió «sosiego» antes de tomar decisiones precipitadas. Según fuentes populares, el candidato catalán puso su cargo a disposición de la dirección del partido durante la misma noche electoral, pero en Génova le pidieron calma. El viernes Rajoy defendió en público su «esfuerzo» en campaña.

En lo que sí coincidieron plenamente Rajoy y Feijoo fue en que los resultados de este jueves no se pueden interpretar fuera de este contexto, tratando de aflojar así la presión que parece que puede ejercer Ciudadanos sobre su habitual espacio hegemónico dentro del electorado del centro derecha. Para destacar la gran particularidad de estos comicios, Rajoy incluso sacó a colación los discretos números de Podemos, formación que en las generales del 2015 fue la más votada.

Rajoy también se adjudicó una pequeña cuota de culpa por los malos resultados en Cataluña al decir que, como presidente del partido, asume «todo lo que le pase». Reconoció que el estado dentro de sus filas no era el más adecuado: «Somos seres humanos», dijo, pero prometió batalla. «El PP no es un partido que se inventó hace un cuarto de hora. Llevamos en política desde 1977. Somos un partido muy bregado y sabemos lo que es ganar y perder», añadió.

Puigdemont no asegura su regreso ante una legislatura marcada por la Justicia

Mercedes Lodeiro

Pretende mantener una reunión «sin condiciones» con Rajoy, pero en el extranjero

El expresidente Carles Puigdemont se ha dado el gusto de salvar los muebles de su partido (34) y de dar el sorpasso a ERC (32), pero el independentismo ha perdido dos escaños en el nuevo Parlamento y pese a tener mayoría podría no investir a un candidato a la Generalitat. Esta será una legislatura marcada por los procesos judiciales que afectan a 19 diputados electos. Los dos antiguos socios de Gobierno coincidieron en su defensa de la restitución del Ejecutivo y en un llamamiento a la CUP (4) para que se sume a continuar con la hoja de ruta independentista, pero «sin prisas».

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