Vuelve el fantasma que amenaza la economía

La comunidad catalana reduce su crecimiento y deja de ser un referente inversor, y cae el número de empresas


redacción / la voz

Las espadas siguen en todo lo alto. El escenario que se dibuja tras la consulta electoral del pasado jueves en Cataluña es incierto para la política, pero especialmente vulnerable para la economía, que se rige por criterios de certeza y huye despavorida de todo lo que pueda desencadenar inestabilidad. El efecto que el procés ha tenido en la economía catalana se ha ido desmenuzando en cifras durante el último trimestre de este 2017 con un impacto negativo en los principales indicadores macroeconómicos, que, de mantenerse -a la vista de unos resultados que otorgan la mayoría de gobierno en el Parlamento a las formaciones independentista-, amenazan con comprometer un crecimiento ya penalizado que podría ser cercano a cero al final del 2018, según las principales instituciones económicas. Los creadores de riqueza solicitan confianza y seguridad, pero la realidad resulta bastante alejada de estas demandas.

A la caída de la inversión extranjera, del empleo y el consumo, falta por comprobar si se suma la reanudación de la fuga de empresas. Solo habrá que esperar a que pasen las jornadas festivas de Navidad. Pero ¿cuáles serán los interrogantes que se ciernen sobre la economía catalana de prolongarse la incertidumbre? 

Crecimiento

De motor a vagón de cola. Banco de España, informes de reputados institutos de estudios y organismos internacionales confirman que Cataluña será la comunidad autónoma que menos crezca durante el 2018. Arrastrará con ello al conjunto de España, pero con una incidencia menor que el impacto previsto para el PIB catalán, para el que se prevén recortes de hasta siete décimas. Una tendencia que se mantendría en el 2019. La tensión política convertirá a Cataluña de territorio tractor en vagón de cola en creación de riqueza de la economía española. 

fuga de empresas

Nueva amenaza. El presidente de la Cámara de Comercio de España y de Freixenet, José Luis Bonet, advertía de la amenaza seria que supondría para el sector empresarial un resultado electoral que favoreciese a los independentistas. Así ha sido. El saldo de compañías que abandonaron Cataluña antes del 21D era de 3.120 empresas. Bonet trasladaba la inquietud y el descenso de la actividad en un sector especialmente castigado por el desplome del consumo y la inversión. A la huida de firmas se suma el descenso continuado en el número de nuevas sociedades creadas en territorio catalán. De acuerdo con los datos del INE, la bajada solo en el mes de noviembre fue de un 25 %. El conflicto político ha tenido un claro impacto en la actividad de las empresas catalanas: afecta tanto a la pérdida de sedes sociales como al coste en inversión, empleo y reputación, según confirman distintos estudios. 

caída de la inversión

Deja de ser referente de inversión extranjera. El País Vasco acaba de arrebatar a Cataluña la primera posición como principal polo de atracción de inversiones en España. El territorio que hasta ahora lideraba la captación de este tipo de operaciones recoge datos demoledores, según las últimas cifras publicadas por el Ministerio de Economía. La caída alcanza el 75 %, cuando en el primer trimestre de este año crecía un 20,6 %. Todo indica que el atractivo que despertaba Cataluña para los inversores extranjeros ha perdido pulso ante el desafío secesionista. A título ilustrativo, si se traducen los porcentajes en cifras, mientras en verano del 2016 recibía 2.071 millones de euros, este año solo ha acogido 519 millones de euros. Una tendencia que, de mantenerse, sumerge a la comunidad en una etapa económica de consecuencias insólitas. Posiblemente porque regrese la percepción de que no está garantizada la estabilidad económica y jurídica ante el nuevo panorama político. 

mercados

Sosiego. Los mercados siempre se muestran muy frágiles ante los cambios, especialmente cuando rezuman inestabilidad. Los inversores parecen haberse acostumbrado a que la situación de incertidumbre en Cataluña no ha venido para quedarse, pero que va para rato. Así, han dejado a un lado el problema catalán y operan con cierta normalidad, a la vista de los últimos movimientos bursátiles. Precisamente porque saben que las cuentas de la Generalitat están bajo el paraguas del Estado español, que las respalda a través de varios mecanismos. Y así va a seguir siendo.

turismo y empleo

Los grandes perjudicados. Son dos de los indicadores más deteriorados por el proceso soberanista. De acuerdo con las previsiones para el próximo año, el desempleo seguirá afectando a Cataluña, aunque se desconoce si con el mismo efecto de las últimas cifras del mes pasado: el paro fue el más alto registrado en la comunidad en un mes de noviembre desde el 2009. Arrastrado por la debacle en el sector turístico, con caídas en todos sus segmentos de hostelería, hotelería y visitas que no se ha conseguido restablecer.

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