El venerado George Weah se la juega en su partido más difícil

Baja participación en la segunda vuelta de los comicios de Liberia


redacción / la voz

Lleva doce años en el banquillo intentando salir a ganar, y este martes más de dos millones de liberianos decidieron con sus votos si lo convierten en la estrella del equipo. Aunque en este caso el cometido tenga poco que ver con los chutes. Y mucho con gobernar un país. Después de dos legislaturas, la presidenta de este país africano, uno de los más pobres del mundo, Ellen Johnson-Sirleaf, cede el paso en la residencia presidencial de Monrovia. George Weah partía como favorito en la segunda vuelta de los comicios, después de su fracaso en el 2005. Eso sí, sin mucha ventaja sobre su oponente, el actual vicepresidente del Gobierno. Habrá que esperar al recuento de votos para saber si consigue equiparar sus triunfos en el Milan, el Mónaco y en el París Saint-Germain en las urnas.

Los medios locales alertaron de una baja participación. Sin embargo, los liberianos se jugaban mucho en las urnas. Primero, porque están prácticamente de estreno, ya que la de ayer fue la primera vez desde la guerra civil que se transmite el poder democráticamente. Segundo, porque esperan, con su candidato, quitarse ese sabor agridulce que dejan los años en el poder de la premio Nobel de la Paz Johnson-Sirleaf, a la que se le achaca una irregular gestión de la crisis del ébola y no haber sido capaz de avanzar en relación a los derechos de la mujer. Entre sus victorias, que también las hay, cabe resaltar que consiguió restaurar la paz después de una década de sangriento conflicto.

Mantener la estabilidad es parte del programa de Weah, el exfutbolista que veneran jóvenes y mayores de los sectores más pobres del país. Pero también apuesta fuerte por la educación gratuita desde la guardería hasta el instituto y por dinamizar la creación de puestos de trabajo.

Con 51 años, esta leyenda del deporte intentará de nuevo alzarse con el poder en Liberia de la mano del partido Congreso por el Cambio Democrático. Aprovecha para aludir a la experiencia a la hora de ganarse la confianza de los votantes en un terreno en el que todavía no tiene el respeto que se ganó en el campo de fútbol, aunque en materia de confianza tiene pocos rivales. «El pueblo está conmigo, igual que lo está un gran partido y una coalición poderosa. Me preparé para dirigir este país y la victoria va a ser nuestra», comentó Míster George, como le conocen sus allegados, durante la campaña.

A falta de conocer el escrutinio, por los datos de la primera vuelta se puede decir que el resultado va a estar ajustado. Joseph Boakai no se lo ha puesto fácil a Weah y tiene sólidos argumentos para pedir la reelección. De la mano del Partido por la Unidad, y con él mismo a cargo de la vicepresidencia, el PIB de este pequeño país fundado por Estados Unidos como colonia para sus esclavos aumentó en un 248 %, pasando de 506 a 1.771 millones de euros. Esta mejora de la economía ha repercutido en la esperanza de vida de los liberianos, que ha avanzado en poco más de una década de los 56 años a los 62.

Boakai promete, de salir presidente, una menor dependencia de la ayuda extranjera, reforzar la lucha contra la corrupción y mejorar las infraestructuras del país. Ninguno de los candidatos, no obstante, tiene entre sus prioridades uno de los fracasos de Johnson-Sirleaf: conseguir la prohibición de la mutilación genital femenina.

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