Trump encara un año de acoso por su talón de Aquiles, el «Rusiagate»

adriana rey NUEVA YORK / CORRESPONSAL

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ANDREW KELLY | Reuters

Los avances en la investigación indican que la trama lo pondrá contra las cuerdas

31 dic 2017 . Actualizado a las 08:32 h.

Dada la naturaleza caprichosa y voluble del hombre más poderoso del mundo, las previsiones en EE.UU. de cara al año que entra están lejos de ser tranquilizadoras. Donald Trump cierra el 2017 con una importante victoria legislativa bajo el brazo tras la aprobación de la reforma fiscal, pero la percepción en Washington es que se le viene encima un 2018 de tormento y acoso.

El revés sufrido por el candidato republicano en la carrera senatorial de Alabama, Roy Moore, supuso una inesperada derrota que redujo una ya delgada mayoría de los conservadores en el Senado, lo que preocupa sobremanera en la Avenida Pensilvania. Y es que, aunque Trump ha pasado esta última semana en su club de Mar-a-Lago, en Florida, jugando al golf y tuiteando como si nada, los fontaneros de la Casa Blanca no han tenido tanto tiempo libre, ocupados en ultimar una remodelación supervisada por el jefe de gabinete, John Kelly, que afectaría a la asesoría política del ala oeste, el sector más próximo al presidente.

Según The Washington Post, los movimientos se deben, entre otras cosas, a los avances que debe registrar en los próximos doce meses la investigación sobre la injerencia rusa que vincula a la campaña de Trump y que dirige el fiscal especial Robert Mueller, asunto en el que los números son muy importantes. Si el Partido Republicano sigue perdiendo fuelle en las legislativas del próximo año, Trump podría verse metido en problemas ante las ganas que tienen los demócratas de impulsar un impeachment o juicio político contra el neoyorquino.