Trump echa mano de los republicanos para salir de su primera crisis del año

Adriana Rey NUEVA YORK / CORRESPONSAL

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SAUL LOEB | afp

Maniobra para castigar a Bannon por sus ataques en el libro «Fuego y furia»

06 ene 2018 . Actualizado a las 09:21 h.

Donald Trump no ha empezado con buen pie el 2018. Afronta la primera crisis del año, aunque la enésima de su Administración. El dibujo que de él hace el periodista Michael Wolff en su libro Fuego y furia. En la Casa Blanca de Trump, no solo ha vuelto a poner encima de la mesa el debate sobre la aplicación de la enmienda 25 de la Constitución de EE.UU. -por la que el Gabinete puede reemplazar al presidente si considera que es «incapaz de cumplir con los deberes de su cargo»-, sino que además ha puesto en guardia a los peces gordos del Partido Republicano, temerosos de que esta crisis fracture su hoja de ruta. Por eso el objetivo ayer era calmar las aguas. Trump reunió en Camp David a los líderes republicanos del Capitolio para afianzar una agenda legislativa en un año crucial con la celebración de elecciones en noviembre para renovar las dos Cámaras del Congreso.

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En este sentido, flaco favor le hace al partido del presidente un libro que le presenta como un hombre infantil, a quien nadie («el cien por cien de quien le rodea») tiene en consideración. «Dicen que es un imbécil, un idiota. Es necesario tener en cuenta que es un hombre que no lee, un hombre que no escucha», dijo ayer Wolff en NBC News. Hasta su hija Ivanka se ríe de él, burlándose de una supuesta «cirugía de reducción de cuero cabelludo» para ocultar su calvicie o revelando que el color «rubio anaranjado» de su pelo es porque el neoyorquino no tiene paciencia al echarse el tinte Just for Men.

La obra engloba cientos de citas resultantes de 200 entrevistas al entorno del magnate, que ahora los medios analizan. Mientras algunos, como la exjefa adjunta de gabinete Katie Walsh, niegan las citas atribuidas, otros se mantienen inmóviles en lo dicho.

Chapucero Steve

Ha sido el caso del exjefe de estrategia Steve Bannon. No son momentos fáciles para «Sloppy Steve» (chapucero Steve), como lo denominó ayer Trump. Los mensajes de la Casa Blanca para arrinconarlo comienzan a surtir efecto: su principal donante económico, Rebekah Mercer, se ha distanciado de él y el consejo de administración de la web ultra Breitbart News considera su despido. «La familia Mercer abandonó al filtrador conocido como ‘chapucero Steve Bannon’ ¡Inteligente!», se mofó el presidente en Twitter después de calificar sus palabras como «mentiras y tergiversaciones». Es por ello que los abogados de Trump sustentarán una posible demanda basándose en una violación del acuerdo de confidencialidad que Bannon firmó al convertirse en jefe de campaña. La amenaza se hizo extensiva al autor y a la editorial del libro, Henry Holt and Co., quienes lejos de escuchar las advertencias del ala oeste adelantaron cuatro días la publicación de una obra que ya es número uno en ventas. «La decisión de un presidente en ejercicio de amenazar a un periodista y su editorial, representa una ruptura notable con los valores democráticos y podría tener un efecto negativo sobre los derechos de libertad de expresión», advirtió The Washington Post.

La crisis trumpiana no frena la andanada de tuits que revoluciona la política exterior de EE.UU. El último anunció pasa por cortar la ayuda a Pakistán hasta que no acometa una acción decisiva contra los terroristas. Islamabad reaccionó diciendo que la financiación de la lucha antiterrorista de los últimos 15 años ha salido de sus arcas y no de EE.UU.

Un periodista de dudosa reputación

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Dicen de él que vive por y para el escándalo. En este sentido se parece mucho a su nueva víctima. Odiado por muchos por criticar a la élite de Manhattan, Michael Wolff es el hombre del momento. «¿A quién envío la caja de bombones?», preguntó irónico ayer señalar que la reacción de la Casa Blanca ha sido le mejor promoción para su libro.

Fuego y Furia es su provocación más exitosa y como el resto de sus trabajos está repleta de una prosa ácida, como bien sabe el poderoso magnate de la comunicación Rupert Murdoch, de quien Wolff escribió una controvertida biografía en el 2008. No fue su único trabajo polémico porque, pese a ganar prestigiosos premios, su carrera de escritor va unida a la controversia.

A sus 64 años de edad, Wolff ha sido acusado en decenas de ocasiones de no respetar los off the records, e incluso «forzar los hechos hasta donde se puede y a veces más de lo que los propios hechos pueden tolerar», tal y como describió Paul Farhi en The Washington Post.

Es posible que en su libro, Wolff no se haya inventado ningún textual, el problema es que haya dado por buenas todas las declaraciones que sus fuentes han hecho de Trump.