El alza del crudo amenaza a España

El encarecimiento del barril de Brent dispara el déficit comercial y el coste de la energía para millones de familias de un país que todavía importa el 99 % de los hidrocarburos que consume


Santiago / La Voz

Hasta ahora, el foco ha estado puesto en Cataluña. Y en cómo el desafío independentista podría afectar a la evolución de la economía española. Sin embargo, fuera se ha venido formando otra tormenta perfecta. Una sombra que amenaza la economía española en este 2018. Y no es otra que el vertiginoso encarecimiento del barril de Brent en una economía altamente dependiente del petróleo, como es la española. Concretamente, España importa el 98% de los combustibles fósiles que consume, un porcentaje que es muy superior al de la media de la Unión Europea, que se encuentra en el 73%, y que sitúa al país entre los diez estados miembros con una mayor dependencia de las importaciones de petróleo, carbón y gas.

La escalada del precio del barril de Brent, de referencia en Europa, ha encendido todas las luces rojas. Esta misma semana ha superado los 68 dólares, algo que no sucedía desde la primavera de 2015, en un contexto marcado por la incertidumbre por la situación en Irán. Una economía como la española, que apenas ha reducido en los últimos años su elevada dependencia del crudo y sus derivados, se enfrenta a varias amenazas en un escenario de subida de precios.

MÁS DÉFICIT COMERCIAL

El buen desempeño exportador de la economía española en los últimos años, al que ha ayudado de una forma notable Galicia, ha ayudado a España a equilibrar su balanza comercial, a lo que contribuyó también el menor coste del petróleo - la caída del crudo durante los últimos años provocó un ahorro superior a los 25.000 millones de euros-. Si el crudo sigue subiendo, el déficit comercial, que alcanzó los 18.562 millones de euros entre enero y septiembre del 2017, volverá a aumentar. De hecho, el déficit energético se incrementó un 32,8 %, hasta los 16.005 millones de euros, en los primeros nueve meses del año pasado. El Gobierno maneja una previsión para este año 2018 en la que se establece que el petróleo se situará en los 54 dólares el barril. De momento, esta semana ha cotizado por encima de los 68. Habrá que ver cuál es la evolución el resto del año en un contexto internacional marcado por la inestabilidad de Irán y por las decisiones de dos actores clave. Arabia Saudí es el promotor principal de la subida del petróleo, debido al recorte de la producción, a lo que hay que añadir la apuesta de Trump por la energía extraída de combustibles fósiles. Ambos son actores determinantes actualmente en el repunte del oro negro.

más inflación

El incremento del precio del crudo tiene un impacto directo sobre el coste de la energía. Como ha señalado en repetidas ocasiones el Banco de España, este efecto será más acusado en España, que en buena parte de los países europeos, debido a dos motivos. Uno señalado ya: nuestro país tiene una dependencia energética mayor que las economías comunitarias al usar más productos derivados del crudo. Pero a esto se añade la mayor carga impositiva que tiene el crudo en España. Ambos elementos inciden en una mayor alteración del IPC derivada del mal comportamiento del precio en origen de esta fuente de energía. «Lo anterior también puede justificar, al menos en parte, que las bajadas de precio en origen no se trasladen a reducciones en el precio final», explica Alberto Vaquero, profesor de la Universidade de Vigo.

menor competitividad

A diferencia de lo que ocurre en otros países de la UE, España es un lugar donde la mayor parte de las mercancías se mueven por carretera. Por tanto, un aumento del petróleo y, en consecuencia, de las gasolinas - tal y como ya viene sucediendo en los últimos meses- encarece los costes de casi todos los sectores y, en consecuencia, reduce su competitividad. Actualmente, se han superado los máximos del 2017: 1,258 euros el litro de la gasolina de 95 octanos y 1,136 euros el litro del gasoil. En este contexto, tampoco habría que descartar un aumento del precio de los billetes de autobús, de ferrocarril y de avión. «Lo mejor de la situación actual es que aún estamos lejos de los niveles alcanzados a finales de la década pasada, cuando se superaron los 100 dólares el barril y aún hay margen para que la situación política que lo está originando pueda revertirse», apunta Patricio Sánchez, profesor de Economía en la Universidade de Vigo y uno de los miembros del Foro Económico de Galicia.

MENOR CONSUMO

El encarecimiento del petróleo tiene un impacto directo en las economías domésticas: dispara el gasto en calefacción y la partida del presupuesto que destina a financiar la gasolina. Por tanto, merma la renta disponible de las familias en un momento en el que está ya bastante deteriorada por las devaluaciones salariales y posteriores congelaciones. A esto se suma que el grueso del empleo nuevo que se genera se singulariza por los bajos salarios y la eventualidad. En definitiva, la subida del petróleo tiene un impacto directo en la capacidad de consumo de los hogares en un momento en el que es necesaria una mayor demanda interna para apuntalar la recuperación, especialmente en algunas comunidades, como es el caso de la gallega. «Lo peor de la actual subida del crudo, que nos sitúa ya en niveles del año 2015, es que tiene un efecto en dos fases; la primera es directa, en tanto y cuanto repercute directamente sobre el bolsillo de las economías domésticas al encarecerse los carburantes, como son la gasolina y el gasoil. Y la segunda, y más grave, es indirecta y se produce cuando se trasladan esas subidas consecuencia del incremento en los precios del transporte o la electricidad», precisa Sánchez.

caída del pib

Consecuencia de un menor consumo, el producto interior bruto también puede verse afectado. De momento, el Gobierno ha rebajado la previsión al 2,3 % para este año por el conflicto catalán. Y el Banco de España ha hecho lo propio en una décima (2,4 %). Habrá que ver cómo incide el petróleo. Pero su encarecimiento tiene un impacto en sectores clave. Uno es el turismo. Si aumentan los costes del transporte, tanto por carretera como por avión, esto repercute de una forma negativamente en el turismo, nacional y extranjero, lo que podría frenar un sector que este año se ha movido en registros históricos. No debe tampoco perderse de vista otro dato: el turismo es la principal fuente de ingresos de España y representa el 11,2 % del PIB. Otra consecuencia de un contexto marcado por unos precios altos del petróleo es que existen países que congelan sus inversiones en el sector ( refinerías, instalaciones químicas), lo que perjudica a empresas españolas del sector de bienes de equipo y que se encuentran internacionalizadas. El fin de las primas a las renovables para reducir la gigantesca factura del déficit tarifario no ha ayudado a seguir por la senda marcada años atrás: reducir el peso de los combustibles fósiles en el consumo energético del país. Una parte de la salud económica de España depende ahora en gran parte de lo que decida Arabia Saudí y su política de recortes en la producción, lo que ha aumentado la cotización del crudo. La OPEP está allanando el camino para seguir esta estrategia más allá del 2018. Y Arabia Saudí, que es quien controla el cartel, ya se ha pronunciado a favor de continuar por esta línea los próximos meses.

La rebaja del petróleo ayudó a impulsar la recuperación; su mayor precio puede producir ahora el efecto contrario

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