La feria va mucho más allá de los tópicos, con estands de países que intentan reinventarse
20 ene 2018 . Actualizado a las 08:38 h.Voy camino Siria. Todo el mundo sabe que es difícil encontrar / en la vida en un lugar. Pero si te atienden con tanta amabilidad como en el estand de Siria, más que ganas de quedarse lo que dan es ganas de ir. Para ir camino Siria, Fitur no es mala ruta. Hay que pasar por Alepo, antes y después de todo. Pero lo que más resalta de la oferta de Siria es consultar las propuestas en las que destaca la facilidad. Y una atención delicada en sus mostradores. Su lema, «Siria, de nuevo».
Palestina es otro destino más allá del topicazo. Una mujer mayor pregunta respondiendo: «Yo ya fui, ¿es la misma ruta?». Se refiere a una expedición franciscana que hizo anteriormente, pero la azafata intenta entender qué es lo que pregunta, cosa que se aclara con un «Tierra Santa».
Fitur no es tierra santa ni falta que le hace. Sobre todo cuando se pasea por las zonas que muestran algunas de las playas más cristalinas del mundo, los rincones más secretos y las ciudades más luminosas.
Las propuestas lejanas son otras de las ofertas que en Fitur se cuentan como forma de internacionalizar todavía más la que es la feria más potente de Europa del sector después de la de Londres. En Australia proponen casi un mundo en una isla muy grande.
Y para pasar a lo cercano, hay que ser muy osado para acercarse a Benidorm y preguntar cuál es el leitmotiv de una visita a esa Las Vegas levantina, que lleva como unos cuarenta años colgando el sold out. Cual forma de elipsis para huir de los paraísos que ya serán siempre imposibles.
Un clásico de playa
Dicen por allí que Benidorm tiene lo que no tiene España desde hace mucho tiempo: «Lo mejor, buen tiempo y fiesta siempre». Y eso a más de uno le suena a eslogan infalible.
Latinoamérica se muestra también en Fitur como uno de esos valores lejanos pero muy cercanos a la vez. México, Argentina, Uruguay, Chile y Venezuela son algunos de los sitios que se muestran con total solvencia. Una semana de viaje al menos es lo que calculan como exigencia estratégica.
La India
Y en la India, que en Fitur todo queda cerca aunque no tan a mano, le dicen al periodista de turno: «Si vas, te aseguro que te vas a pasar el resto de la vida intentando volver». Lo asegura una mujer que sabe bien cómo es su tierra. Y a uno le hace reflexionar. Uno se va pensando que a ver si pasa a la primera o no, o no pasa, pero ya está en Bangladés, y hay un turoperador que encanta con la propuesta de países dispuestos a abrirse para ser un imán turístico. Y así es fácil que apetezca irse a cualquiera de estos sitios. Camino Siria, por ejemplo.