Trump: «Los palestinos no recibirán ayuda hasta que negocien la paz»

El neoyorquino chantajeó ayer a Abás tras su reunión con Netanyahu en Davos


redacción / la voz

Si de algo puede presumir Donald Trump es de su capacidad de convocatoria. Lo demostró de nuevo ayer en Davos, la ciudad suiza que estos días acoge el Foro Económico Mundial, otrora paradigma de la era de la globalización. Movilizó a cientos de periodistas ávidos de ver en qué dirección dirigía el presidente de EE.UU. su primer dardo, pero también a un grupo de escaladores que desplegaron una pancarta en una montaña del cantón suizo de San Galen en la que podía leerse «Trump no eres bienvenido». Como era de esperar, el magnate, que ya es un personaje hecho a sí mismo, no defraudó. Asestó un nuevo golpe a Palestina y, en un imprevisible giro tras dar plantón a May en Londres hace unas semanas, aseguró que «es un rumor falso» que haya tensiones con Reino Unido.

En las jornadas precedentes a la llegada de Trump grandes líderes como Emmanuel Macron, Angela Merkel o Justin Trudeau clamaron por el multilateralismo comercial en un momento en el que tienen que luchar contra el American First, que a todas luces defenderá el neoyorquino hoy en su discurso. Quedó así patente el poso de las palabras que el año pasado envió el presidente chino, Xi Jinping, a su homólogo estadounidense en lo que parecía el mundo al revés: China apelando a un mundo sin barreras comerciales.

Trump no se manifestó ayer respecto al tema que ha marcado la agenda del encuentro. Su tiempo lo invirtió ayer en reunirse con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y la premier Theresa May. Tras su encuentro con el líder israelí, el magnate amenazó con suspender la ayuda a los palestinos -«el dinero está sobre la mesa, pero no va a ir para ellos hasta que se sienten a negociar la paz con Israel», espetó-. El magnate reiteró también su deseo de paz y argumentó que, al eliminar la cuestión de Jerusalén -en alusión al anuncio de Washington de que reconocerá la ciudad como capital de Israel-, se había eliminado un obstáculo. Las reacciones no se hicieron esperar, y el presidente palestino, Mahmud Abás, le respondió al neoyorquino que «si Jerusalén está fuera de la mesa de negociaciones, entonces EE.UU. ya no tiene un asiento en esa mesa». Del toma y daca participó también la embajadora estadounidense en la ONU, Nikki Haley, que dijo que Abás carece de la valentía necesaria para alcanzar la paz.

Actitud mucho menos beligerante de la que mantuvo con el Gabinete de Abás fue la que mostró con Reino Unido. Pese a que hace solo unas semanas Trump dio plantón a May al decidir no viajar a Londres a inaugurar la nueva embajada estadounidense -de la que dijo que Obama había vendido por «cacahuetes»-, ayer subrayó que mantiene una «muy buena relación» con la premier y que no hay nada de cierto en los rumores que apuntan a tensiones diplomáticas entre estos países. Además, en la reunión que mantuvieron, Trump miró a May y le dijo que no existe escenario posible en el que EE.UU. no esté al lado de los británicos. La primera ministra reafirmó la relación especial entre ellos.

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Dentro de dos o tres semanas, el presidente de EE.UU. podría estar sentado frente a Robert Mueller. La disposición que Donald Trump ha mostrado para declarar frente al fiscal del Rusiagate, asegurando que está «deseando que llegue» y que «lo haría bajo juramento», ha alarmado a los abogados del mandatario que ayer, una vez más, tuvieron que salir al rescate de su cliente. «Está listo para reunirse, pero se guiará por nuestro consejo», advirtió el letrado Ty Cobbb tras avisar en múltiples ocasiones a Trump de que no publique tuits o haga comentarios sobre la investigación de la injerencia rusa sin su consentimiento.

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