Escrutinio al machismo del carnaval en Brasil

Polémica en Brasil por el sexismo en los bailes y en los nombres de las agrupaciones que desfilarán en Río

Una imagen del gran desfile de carnaval de Río de Janeiro
Una imagen del gran desfile de carnaval de Río de Janeiro

Brasilia / Corresponsal

El debate sobre el machismo enraizado en la sociedad y la cultura de los abusos hacia las mujeres tiene en el carnaval de Río de Janeiro su próximo campo de batalla. Hace tiempo que asociaciones feministas señalan los excesos de la gran fiesta del país, el epicentro del entroido brasileño y una de las concentraciones más masivas del turismo mundial. Algunas hace años que existen, pero justo en el 2018, en el punto de ebullición de la polémica, la existencia de agrupaciones que desfilarán en Río bajo el nombre de «Arrímate que crece» o «Es pequeño pero no se ablanda» está en el punto de mira. Al menos 60 de esas agrupaciones presentan nombres que hacen referencia con escasa sutileza a relaciones sexuales. El debate enfrenta a quienes defienden que las referencias eróticas forman parte de la transgresión típica del carnaval y los que sostienen que la sociedad actual debe matizar estos comportamientos.

Brasil vive en los últimos años una fuerte ola de conservadurismo, liderada por poderosos grupos en el Congreso y en los medios de comunicación vinculados a los evangélicos. El asunto de la corrección de los nombres de las agrupaciones del carnaval de Río se produce semanas después de otra polémica que brota cada poco de otro foco de la cultura popular de la capital carioca: el funk de favela. Este género musical nacido en las zonas cariocas más humildes que suele hacer referencia a agresiones sexuales ha superado ya una sesión en el Senado para evitar su prohibición. Pero cuando explotan éxitos como el de MC Diguinho, el debate se vuelve a encender.

El ultimo éxito de este músico, titulado Só surubinha de leve (algo así como «Una pequeña orgía»), alcanzó millones de reproducciones en Spotify, plataforma que se vio obligada a retirarla por las menciones de la letra a «un poco de bebida», «sacar el pito» y «abandonar en la calle». Diguinho se defendió de las acusaciones de apología de la violación, diciendo que él vive con su madre y sus hermanas, por lo que nunca haría daño a las mujeres.

En septiembre, la Cámara Alta rechazó una moción para criminalizar este género musical que ha calado hondo en todo el país y que en el debate defendió con fervor el exfutbolista Romario. El éxito arrollador (incluso fuera de Brasil) de una mujer, Anitta, con estética y sonoridad muy cercanas al funk de favela, tampoco ha aplacado las críticas al género, que será el más bailado en las discotecas tras los desfiles de esas agrupaciones de nombres más que picarones del carnaval de Río.

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