La semana magnífica de Rajoy

Tras un mes tormentoso, el jefe del Ejecutivo tiene acorralado a Puigdemont y recupera la iniciativa ante Ciudadanos


Madrid | La Voz

Moncloa respira aliviada. La salida a la luz de unos mensajes enviados por Carles Puigdemont a su exconsejero y hombre de confianza, Antoni Comìn, en los que, cargado de desánimo, el expresidente catalán admite que Moncloa se está imponiendo en el particular pulso que mantienen los independentistas con el Estado de Derecho, ha brindado un segundo día consecutivo de buenas noticias al presidente del Gobierno.

Rajoy empezaba a sentirse acorralado en las últimas jornadas. A la asfixiante presión de Ciudadanos se unió la polémica decisión de su Gobierno de presentar un recurso de impugnación del pleno de investidura de Puigdemont ante el Constitucional, desatendiendo las recomendaciones del Consejo de Estado, una acción que generó importantes críticas sobre el Ejecutivo de las que salieron al paso aduciendo que en la acción del Gobierno a veces había que tomar decisiones difíciles por el bien del país.

Más de un mes después de los catastróficos resultados de su partido y los insuficientes números logrados por las fuerzas constitucionalistas en las elecciones catalanas convocadas bajo el paraguas del 155, al fin empezaron a soplar vientos favorables para Rajoy. El aire empezó a cambiar en el arranque de esta semana, con el mensaje de apoyo que le brindó el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, durante su intervención en un desayuno en la capital española que generó una gran expectación por su cada vez mayor fortaleza dentro del PP. «Ni mi país ni mi partido merecen la flagelación permanente», exclamó el titular de la Xunta, ensalzando las muchas cosas positivas que había propiciado el Ejecutivo de Rajoy. Una de las que destacó fue precisamente la impugnación del pleno de Puigdemont.

Ayer Moncloa sacó pecho, tratando de poner en valor que gracias a este recurso habían logrado aplazar la investidura del expresidente catalán fugado en Bruselas. Además los tiempos le sonrieron al jefe del Ejecutivo, porque el anuncio del «aplazamiento» del pleno por parte del presidente de la Cámara autonómica, Roger Torrent, llegó tan solo unos minutos después de las advertencias que le realizó Rajoy, en directo y con las cámaras de TVE, de que cualquier intento de burlar la resolución del Constitucional acarrearía consecuencias penales.

La lectura que hicieron en el Gobierno fue rápida. Las dos grandes formaciones que representan al independentismo catalán en el Parlamento autonómico están cada vez más divididas, justo uno de las tácticas que más se han promovido desde Moncloa: divide y vencerás.

Esta mañana quedó constatado que los conflictos que existen en el seno del secesionismo no son un invento de la prensa, como en muchas ocasiones trataron de hacer ver los afectados. El Programa de Ana Rosa desveló los mensajes del expresidente catalán a su exconsejero Comìn en el que se siente «sacrificado» y traicionado por ERC.

Roban la iniciativa a Ciudadanos

La constatación de que Puigdemont está acorralado también supone una nueva bocanada de aire fresco para el PP dentro de esa dura batalla que mantienen con Ciudadanos por el electorado de centroderecha. Ayer, con el visto bueno de Rajoy, salieron en tromba todos los pesos pesados del partido sin responsabilidades de Gobierno para presionar a Inés Arrimadas a que intente someterse a una investidura.

Esta misma mañana, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, publicaba un mensaje en Twitter agradeciendo al PSOE su «lealtad institucional».

La número dos del Ejecutivo no menciona a Ciudadanos. Tal y como informaron fuentes de Moncloa la pasada semana, coincidiendo con el anuncio de la impugnación, el Gobierno solo informó de este movimiento a Pedro Sánchez, por lo que Albert Rivera se enteró por la prensa. Al considerar que no guarda relación alguna con el 155, en Moncloa no lo consideraron oportuno.

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