Rajoy reúne a los barones para buscar un complicado pacto sobre financiación

Trata de frenar la ansiedad interna por el auge de Ciudadanos y la inacción del Gobierno


Madrid / La Voz

Rajoy mueve ficha. El fuerte avance de Ciudadanos que refleja el sondeo del CIS, la necesidad de cuadrar el sudoku de la financiación autonómica, la mala acogida que ha tenido entre algunos barones la propuesta de una quita de la deuda a las comunidades más derrochadoras y las presiones para que haga cambios en el Gobierno conforman algo así como una tormenta perfecta en el partido que el líder popular quiere sofocar cuanto antes. Rajoy ha convocado por ello para el próximo lunes en la sede de Génova a todos los líderes territoriales de su partido a una comida de trabajo para la que, en principio, no hay orden del día. Pero la presencia en la reunión del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y de la dirección nacional del partido deja claro que, al menos, se hablará de financiación y de la adopción de medidas para recuperar la iniciativa y frenar el avance de Ciudadanos.

Montoro confirmó ayer que está previsto abordar «la financiación territorial y la renovación de la financiación autonómica». Pero, si ese debate, en el que todos aspiran a mejorar, ya se presentaba complejo, la posibilidad apuntada por Montoro de una quita en la deuda de Cataluña y del resto de las comunidades asfixiadas fiscalmente lo complica aún más. A la espera de que el ministro anuncie cómo espera compensar a las autonomías que se han ajustado al objetivo de déficit, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, que acudirá a la reunión, ya ha adelantado que Galicia no pagará las deudas de otros. En esas condiciones, y con el Gobierno dispuesto a ofrecer a Cataluña una mejora en su financiación para sofocar la crisis independentista, el acuerdo se presenta muy difícil.

No a la crisis amplia de Gobierno

Pero el lunes no se hablará solo de dinero. Será una reunión abierta en la que todos los barones expondrán su criterio sobre la situación del PP, y en la que Rajoy tratará de calmar la ansiedad que detecta en un sector del partido, garantizando que el Gobierno va a aumentar su acción política. Lo que parece descartado es que el líder popular aborde, como le sugieren algunos, una amplia crisis de Gobierno aprovechando la probable e inminente salida del ministro de Economía, Luis de Guindos, rumbo a la vicepresidencia del Banco Central Europeo. Si ese nombramiento se consuma, el ajuste será mínimo, dado que Rajoy nunca ha confiado en los cambios de Gobierno para recuperar el impulso político. Por el contrario, instará a su partido a poner en valor las propuestas que va a impulsar el Ejecutivo, entre ellas el debate de la prisión permanente revisable, y a centrarse en la designación de candidatos para las municipales y las autonómicas.

Y también tratará Rajoy de relativizar el auge de Ciudadanos en las encuestas a costa del PP, aunque también aquí hay posiciones encontradas sobre la estrategia a seguir. Mientras el propio líder popular parece apostar por abrir un ataque frontal contra Rivera, otros, como Feijoo consideran que la prioridad es que el PP recupere los votos perdidos volviendo a conectar con su electorado tradicional, y no entrando en la refriega constante contra Ciudadanos, en la que Rivera parece encontrarse cómodo.

«Es bueno» que todos expresen su opinión, dice Sáenz de Santamaría

La estrategia del PP para tratar de frenar a Ciudadanos pasa por tratar de recuperar un esquema bipartidista impulsando grandes acuerdos con el PSOE, necesitado también de marcar distancias con los de Rivera para evitar la pérdida de votos por el centro. Mariano Rajoy sitúa como una prioridad el acuerdo con los socialistas en materia de financiación, hasta el punto de haber dejado claro que no habrá reforma del modelo sin un pacto previo con el PSOE. La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, dijo ayer que el Ejecutivo arrancará el año 2018 con una «muy importante» actividad legislativa y buscando grandes acuerdos con la oposición en materias como la financiación autonómica, las pensiones o la educación. Defendió la reunión con los barones convocada por Rajoy porque es «bueno» que los presidentes del PP «pongan sus opiniones encima de la mesa» en asuntos como la financiación y aseguró que en esa cita se hablará también de la comisión territorial para abordar la modernización del Estado autonómico que está abierta en el Congreso y de otras iniciativas «importantes» que el Gobierno está hablando ya con los grupos parlamentarios.

Rivera eleva el tono contra el líder del PP y lo acusa de «proteger a corruptos»

G. B.

Ciudadanos se crece tras la encuesta del CIS, que lo coloca por encima de Podemos, acechando a populares y socialistas

Albert Rivera ha olido la sangre del PP tras el sondeo del CIS, que apunta a que el flujo de votos populares hacia su partido alcanza ya el millón y medio de sufragios y parece no haber tocado fondo. En esas condiciones, el líder naranja apuesta por abrir un ataque frontal contra el PP, y contra Mariano Rajoy en particular, a los que ve en situación de máxima debilidad. Está convencido de que la ola de popularidad que le ha proporcionado la histórica victoria en votos y escaños en las elecciones catalanas le sitúa ya en condiciones de disputar a Rajoy el liderazgo del centro derecha a nivel nacional. Por ello, un día después de la publicación de ese sondeo, Rivera elevó ayer el tono asegurando que el PP «se está descomponiendo por la corrupción». Y apuntó incluso a la posibilidad de una ruptura en el pacto de gobernabilidad alcanzado con los populares para garantizar la investidura de Rajoy. La excusa para ese intento de desmarque es la negativa del PP a forzar la dimisión de la senadora de Pilar Barreiro, imputada en el caso Púnica. «Ciudadanos quiere que se termine la legislatura, pero el PP tiene que cumplir», señaló Rivera, en referencia al acuerdo sobre regeneración política firmado con los populares. Pero el líder de Ciudadanos fue mucho más allá y se lanzó a la yugular del presidente del Gobierno. «Rajoy es especialista en proteger a corruptos en su partido», afirmó, vinculando directamente al líder del PP con el caso Gürtel. «El señor Correa nos ha confirmado hoy en la comisión del caso PP que las mordidas no son exclusiva de los señores Pujol y que el PP ha utilizado mecanismos de financiación ilegal», insistió en referencia a la comparecencia por videoconferencia del cabecilla de la trama corrupta. «España no se merece un presidente como el señor Rajoy que no lucha contra la corrupción; nuestro país merece un presidente valiente que se enfrente con coraje a las tramas de corrupción de todos los partidos, incluso el suyo», remató el líder naranja, dejando claro así que está dispuesto a agrandar el muro de desconfianza que se ha abierto con el líder popular.

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