Oxfam tendrá una comisión independiente para evitar los abusos

La directora ejecutiva de la oenegé reconoció que el escándalo de Haití «les avergonzará durante años, y con toda la razón»


redacción / la voz

A Oxfam le crecen los enanos. Por eso no escatima en esfuerzos para que su perjudicada imagen tras el escándalo de los abusos sexuales en Haití, vuelva a lucir inmaculada. En un desesperado intento de rescatar a los miles de socios que esta semana se han dado de baja de la oenegé británica, y con los fondos del Gobierno de Reino Unido pendiendo de un hilo, Oxfam anunció este viernes la creación de una comisión independiente para acabar con los problemas de acoso sexual que han campado a sus anchas tanto en las delegaciones de la entidad como en las zonas de conflicto donde realiza labores humanitarias. Se acabaron, o eso intentarán, los comentarios desafortunados, los tocamientos sin permiso y, desde luego, los abusos sexuales y contratación de prostitutas con dinero de la organización.

El proyecto de la oenegé consiste en un órgano, formado por mujeres expertas en derechos de la mujer que «trabajarán a distancia de Oxfam», que tendrá acceso a los registros de la entidad y a sus empleados, a los que entrevistará para identificar los abusos. La organización también triplicará la financiación de los programas de protección -que superará los 800.000 euros- y duplicará el personal que se dedica a estas labores, aumentando la inversión en formación sobre asuntos de género. «Lo que ocurrió en Haití es una mancha que nos avergonzará durante años, y con toda la razón», declaró Winnie Byanyima, directora ejecutiva de Oxfam Internacional. «Imploro el perdón, de todo corazón», añadió.

Pero al tiempo que la número uno de la oenegé agachaba la cabeza velando por poder recuperar la reputación de la organización, otro frente atizaba los cimientos éticos de Oxfam. Varios diarios británicos revelaron este viernes que uno de los involucrados en el caso de abusos sexuales y contratación de prostitutas en Haití fue posteriormente fichado por la organización en Etiopía. Oxfam asegura que la decisión de emplear a este trabajador de nuevo fue un «grave error». «Nunca debería haber sucedido», reiteró la organización.

Oxfam comunicó también este vienes que «investiga» acusaciones de abusos sexuales que pudieron producirse en Filipinas en el 2013. «No puedo saber cuántos [casos hay] porque debemos investigar», indicó Winnie Byanyima, que no quiso dejar pasar la oportunidad de recordar que «la mayoría» de los 10.000 empleados de la oenegé en todo el mundo son «personas de valor».

En paralelo, la filial española respondió este viernes a las duras acusaciones que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, realizó un día antes, en las que dejaba entrever que estaría bien reconsiderar las ayudas que el Gobierno destina a la entidad. Oxfam aseguró que es eficaz con la normativa en lo que respecta al cumplimiento de estándares así como de prevención y control, por lo que debería seguir recibiendo fondos públicos en España. Con las ayudas públicas sin tocar, lo cierto es que el capital humano que está perdiendo la entidad es notorio. También de rostros conocidos que colaboran. El último que se ha dado de baja como embajador ha sido Miguel Bosé.

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