El cliente no gana con la fusión de cajeros

La unión en una sola red de 4B, Servired y Euro 6000, autorizada por Competencia, no tendrá efecto en los usuarios, aunque sí permitirá que la banca reduzca costes


madrid / la voz

Los 51.613 cajeros instalados en España a 31 de diciembre del pasado año -según los últimos datos del Banco de España- dejarán próximamente de pertenecer a tres redes distintas y se fusionarán en una sola, ya que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) aprobó hace unos días la solicitud de 4B, Servired y Euro 6000 para unirse en una única plataforma.

El pago por retirar efectivo de cajeros de los que no se es cliente continuará como hasta ahora Detrás de esta decisión está la guerra de las comisiones desatada hace dos años por CaixaBank y secundada rápidamente por los otros dos grandes -Santander y BBVA- para cobrar por retirar efectivo de sus cajeros a quienes no eran clientes. Hasta ese momento (el arranque del 2015), las comisiones que el usuario pagaba se fijaban en función de la red a la que pertenecía la tarjeta. Pero con el cambio de modelo «su existencia dejó de estar justificada», recuerda la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), ya que el nuevo sistema estableció que serían las entidades propietarias de los cajeros las que marcarían las comisiones, mientras que las emisoras de las tarjetas (4B, Servired y Euro 6000) asumirían dicho pago y, después, se lo trasladarían o no al cliente.

En este escenario, los bancos llegaron a acuerdos entre sí -a excepción de los tres grandes, que controlan casi el 50 % del parque de cajeros- y el consumidor sabe que, en función de la máquina de la que saque dinero, si no es la de su banco, la operación tendrá un coste o no. Y las comisiones que abona el cliente no van a cambiar con la fusión de las tres redes, pues seguirán siendo los bancos los que las establezcan. Es decir, que la operación, autorizada por Competencia a principios de mes, no tendrá efecto práctico para los consumidores, al menos a corto plazo.

El permiso para fusionarse se les concedió «siempre que se cumpla con unos compromisos», explica Competencia, que supervisará que así sea durante cinco años y hará de árbitro cuando sea preciso. La CNMC destaca que los argumentos para la fusión, además del de poner fin a la anomalía española dentro de la UE (en Francia o Italia opera una sola red), fueron «que producirá sinergias, ahorros, que les permitirán hacerse más fuertes e invertir en nuevas tecnologías y lanzar una aplicación de pagos propia».

Extender el «cashback»

También se incluirán servicios opcionales como las modalidades de cashback, que funcionan desde hace años en otros países y en España encarna Twyp, lanzado por ING en el 2016, y que permite sacar efectivo en comercios a la vez que se abona con la tarjeta la compra efectuada, sin necesidad de pasar por el cajero.

Competencia apunta que la futura plataforma española única hará que, cuando el banco le ofrezca al cliente una tarjeta, este tendrá que elegir entre la aplicación de pagos de Visa, Mastercard y la nueva española, «lo que le garantizará usar su nueva tarjeta en cualquier sitio. Y, al final, menos costes para el banco y menos comisiones para los comerciantes [por los pagos con TPV], lo que puede traducirse en menos comisiones y aplicaciones más modernas y avanzadas».

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