Los turbios años en Burgos de Ana Julia Quezada, la detenida por el crimen de Gabriel Cruz

Su paso por un club de alterne, la extraña muerte de su hija de 4 años y denuncias por robos de dinero y joyas marcaron su vida en la ciudad durante dos décadas


Redacción

Ana Julia Quezada, única detenida por el crimen del pequeño Gabriel Cruz, vivió dos décadas en Burgos tras llegar a España desde la República Dominicana y antes de trasladarse a vivir a Almería.

Veinte años turbios, marcados por su paso por un club de alterne, por la extraña muerte de una de sus hijas que con tan solo cuatro años de edad se cayó por una ventana, en un suceso que fue calificado en ese momento de accidental, y por su obsesión por el dinero que la llevó a relacionarse con un empresario de la ciudad, cuya familia la acabó denunciando por apropiarse de grandes cantidades de dinero y joyas.

Miguel Ángel, el padre de la hija de Ana Julia que aún vive en Burgos, conoció a la detenida por el crimen de Gabriel en un club de alterne, según cuenta ABC. La sacó de allí y la presentó a sus padres como su novia en unas Navidades de hace unos 25 años. Pronto nació su primera hija en común, Judith, que aún vive en Burgos con su padre y que sufrió una crisis de ansiedad por la que tuvo que ser ingresada el pasado domingo al conocer la detención de su madre por la muerte del pequeño de 8 años. 

Ana Julia, que dentro de dos semanas cumple 44 años, obtuvo la residencia legal en España el 16 de junio de 1994 tras casarse con Miguel Ángel. 

En diciembre de 1995 la detenida por el crimen de Gabriel Cruz logró traer a Burgos a la otra hija, Ribelca Josefina, que había tenido en la República Dominicana. Su pareja Miguel Ángel la adoptó. A los pocos meses sobrevino la tragedia. El 10 de marzo de 1996 la pequeña, de 4 años, murió tras caer por la ventana del piso donde la familia residía en el populoso barrio de Gamonal en Burgos. Los investigadores calificaron entonces el suceso como «accidental» y el caso fue cerrado. Ahora la policía ha reabierto la investigación.   

La versión de la familia convenció a la policía. La niña, adujeron, no se había adaptado bien a su nueva vida en España. Los investigadores se limitaron a apuntar la posibilidad de que el salto al vacío de la menor hubiera sido fruto de su sonambulismo. Ana Julia Quezada, que esa noche se había quedado al cuidado de las niñas porque el padre se había ido pronto a dormir, sostuvo luego ante sus amigas que su hija se había suicidado y que era «sonámbula», informa El Periódico.

La pareja se acabó separando. El padre aún vive en el mismo barrio del Gamonal con su hija mientras Ana Julia Quezada entabló pronto una nueva relación con un empresario de la ciudad, veinte años mayor que ella, con varias cafeterías y restaurantes en Burgos. La familia la acabó denunciando en el año 2012, según informa El Mundo, por apropiarse de grandes cantidades de dinero y joyas cuando el hombre estaba a punto de morir.  «Era mala, tenía una doble cara. Al principio parecía simpática, pero luego nos dimos cuenta de que sólo quería el dinero», cuenta al diario madrileño uno de los hijos de este empresario. No saben exactamente con cuánto se pudo quedar ya que el hombre manejaba mucho dinero en efectivo.

«Convenció a mi padre para que la hiciera beneficiaria de un seguro de vida de 35.000 euros, se llevó todas las joyas que había en casa, sacó dinero de las cuentas corrientes...», desvela el hijo de este empresario sobre el carácter de Ana Julia, obsesionada con el dinero. Y con la belleza. Porque cuando su pareja agonizaba y tan solo dos días antes de su muerte, Ana Julia Quezada se sometió a una operación de pecho con el dinero que le había dejado el empresario, según relata el hijo del mismo a El Mundo

Este empresario pasó meses ingresado y en ese tiempo Ana Julia mantuvo una relación en paralelo con otro hombre, que también enfermó gravemente. Una hermana del mismo la acabó denunciando por robarle 16.000 euros después de que él muriera.

Tras estas dos relaciones Ana Julia comenzó una nueva con un hombre llamado Sergio con el que, tras varias vacaciones en la zona, acabó mudándose a Almería. Allí montaron un bar en la zona del cabo de Gata. «Con ese sí se casó y le desplumó», aseguran en el barrio de Gamonal, informa ABC

El asesinato de Gabriel, un crimen premeditado y a sangre fría

Melchor Saiz-Pardo

La Guardia Civil cree que Ana Julia Quezada había planeado la muerte de Gabriel, asfixiado justo después de desaparecer, la ocultación del cadáver y la forma de despistar a la policía

No fue un arrebato. Fue, dicen los expertos de la Unidad Central Operativa (UCO), de la Guardia Civil, un «crimen perfectamente planeado» con antelación y pensando en la forma de deshacerse del cadáver y en las fórmulas para intentar despistar a los investigadores. Ana Julia Quezada Cruz mató al pequeño Gabriel Cruz, el hijo de su pareja, poco después de secuestrarlo a media tarde del pasado 27 de febrero en la localidad almeriense de Las Hortichuelas.

Las conclusiones preliminares de la autopsia apuntan a que el niño presentaba lesiones en su cuello compatibles con un estrangulamiento y que murió por asfixia. La autopsia ha descartado que esas lesiones fueran después de la muerte o que se deban a una caída accidental. Los informes recalcan que esas lesiones tienen un carácter criminal y que datan de hace casi dos semanas. El cuerpo del pequeño tenía restos de tierra.

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