Stephen Hawking,  científico revolucionario y Premio Príncipe de la Concordia, fallece en Cambridge

El astrofísico, cosmólogo ha muerto «en paz» en su casa de Cambridge después de revolucionar y divulgar la física en una lucha ejemplar contra la enfermedad y la adversidad

EFE

Stephen Hawking, una de las mejores mentes científicas del mundo, ha muerto a la edad de 76 años. Un comunicado de su familia ha anunciado el fallecimiento del físico teórico, astrofísico, cosmólogo y divulgador que, a despecho de la dolencia motoneuronal que padecía, revolucionó estas disciplinas con sus investigaciones sobre los agujeros negros: una «trascendental labor investigadora sobre los fundamentos del tiempo y del espacio» que acercó a la humanidad «las últimas aportaciones científicas sobre el origen y destino del universo» que Hawking desarrolló dando además «ejemplo» por «su respuesta a las dificultades que la adversidad puede oponer a la condición humana, contribuyendo así a la lucha en favor del progreso y contra la ignorancia». Con estas palabras se lo reconocía en 1989 el jurado del Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, que el científico inglés recogió en Oviedo.

Hawking estuvo buena parte de su vida atado a una silla de ruedas y a dispositivos para comunicarse e interactuar con el medio a causa de una dolencia vinculada con la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) que se agravaron a partir de sus 21 años. Su presencia en la ceremonia de los Premios Príncipe y su discurso en el teatro Campoamor engrandecieron aún más su imagen icónica en Asturias, adonde volvió en las conmemoraciones del 25 aniversario de los premios en 2005, declarando «estar enamorado» de la región.

El anuncio de su fallecimiento ha sido realizado por sus hijos Lucy, Robert y Tim, que  informaron de que falleció «en paz» en su casa de Cambridge, en el Reino Unido, en las primeras horas de este miércoles. «Estamos profundamente tristes de que nuestro amado padre haya fallecido hoy», afirman los familiares, que recuerdan que fue «un gran científico y un hombre extraordinario cuyo trabajo y legado perdurarán por muchos años». Los hijos remarcan que «su coraje y persistencia con su brillantez y su humor inspiraron a la gente en todo el mundo». «Una vez dijo que este no sería un gran universo si no fuera el hogar de la personas que amas», comentan, para resaltar que lo extrañarán «para siempre».

A pesar de sus problemas de salud, que comenzaron a agravarse cuando tenía 21 años, Hawking ha vivido durante más de medio siglo con una patología que muchas veces precipita una muerte prematura. Su enfermedad se había ido agravando con el paso del tiempo hasta que quedó prácticamente paralizado, lo que le forzó a comunicarse a través de un aparato que reproducía su voz; unas dificultades que no le impidieron seguir indagando en los secretos del universo con frutos como el reciente informe en profundidad sobre los agujeros negros, el tema que más investigó a lo largo de su vida, junto con sus aportaciones sustanciales a las teorías sobre el Big-Bang. Fue en una entrevista con Neil deGrasse Tyson para el programa de televisión Star Talk en National Geographic Channel, donde subrayó que antes del «Big Bang» no se produjo nada. Escribió Breve historia del tiempo, un superventas internacional, y le convirtió en una de las mayores celebridades del mundo científico desde Albert Einstein.

Nació el 8 de enero de 1942 en Oxford y se convirtió en una de las figuras más influyentes en el mundo de la ciencia, no solo como teórico y astrofísico, sino también como divulgador científico.

El recordado alegato a favor de la ciencia de Stephen Hawking en Oviedo

La Voz
La intervención de Stephen Hawking en el teatro Campoamor de Oviedo
La intervención de Stephen Hawking en el teatro Campoamor de Oviedo

Las palabras que el fallecido astrofísico transmitió en el teatro Campoamor al recoger el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 1989

«Me gustaría decir algunas palabras sobre la consciencia y actitudes públicas ante la ciencia y la tecnología. Nos guste o no, el mundo en que vivimos ha cambiado mucho en el último siglo, y probablemente cambiará aún más en los próximos cien años.

A algunos les gustaría detener estos cambios y volver a lo que ellos consideran una época más pura y más simple. Pero la historia enseña que el pasado no fue tan maravilloso. No fue tan malo, es cierto, para una pequeña minoría privilegiada, aunque también ellos carecieron de los beneficios de la medicina moderna y hasta los partos constituían un alto riesgo para las mujeres. Para la mayoría de la población la vida era sórdida, brutal y corta.

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