EE.UU. propina el mayor golpe al círculo íntimo de Putin

Las sanciones por promover la «desestabilización» global alcanzan a siete oligarcas, entre ellos el yerno del presidente


Nueva YOrk / corresponsal

La Administración Trump asestaba ayer su mayor golpe al círculo íntimo de Vladimir Putin por promover la «desestabilización global», con la imposición de sanciones económicas a siete oligarcas próximos al presidente ruso y a 17 altos cargos del Gobierno y el Kremlin, así como a doce importantes corporaciones empresariales. Aunque este castigo, promovido por el Congreso, era esperado, ha caído como una bomba en Moscú. Pese a todo Donald Trump todavía confiaba ayer en poder reunirse con Putin «en algún momento».

Para este nuevo varapalo, el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, dio una larga lista de causas. Según sus palabras, «el Gobierno ruso está involucrado en acciones perversas en todo el mundo, incluidas la ocupación de Crimea y la instigación de la violencia en el este de Ucrania». Washington culpa además a Moscú de «ciberataques», «injerencia en procesos electorales», «socavar las democracias occidentales» y suministrar armas con las que el régimen de Bachar al Asad bombardea a «civiles inocentes».

Entre los magnates rusos sancionados se encuentra el rey del aluminio Oleg Deripaska, vinculado con Paul Manafort, exjefe de campaña del magnate e implicado en el Rusiagate, así como el banquero Serguéi Gorkov, enviado por Rusia en diciembre del 2016 para reunirse con el yerno de Trump, Jared Kushner, en su torre de Nueva York.

El yerno del presidente

El castigo también afecta a Kirill Shamálov, el yerno de Putin que vio crecer su riqueza tras casarse con la hija del presidente ruso en el 2013. En tan solo 18 meses se convirtió en uno de los principales accionistas de la empresa energética Sibur.

Otros magnates son el presidente de Skólkovo (el Silicon Valley ruso) y dueño del grupo inversor Renova, Víktor Vekselberg; el poderoso Igor Rotenberg, dueño de numerosos negocios en Rusia y antiguo sparring de Putin en los entrenamientos de yudo, y el daguestaní Suleimán Kerímov, pendiente de una causa judicial en Francia. A la lista se añaden altos cargos como el secretario de Consejo de Seguridad de Rusia, Nikolái Patrushev, o el jefe de la Guardia Nacional (un cuerpo pretoriano al servicio de Putin), Víctor Zólotov, así como el presidente adjunto del Banco Central de Rusia, Alexánder Torshin, y Alexey Miller, dirigente del gigante gasístico Gazprom.

El golpe en la mesa de Trump fue aplaudido por los sectores más conservadores de Washington. El senador Marco Rubio aseguró que las sanciones envían «un mensaje claro» a Putin. Rubio precisamente fue quien en múltiples ocasiones cuestionó «la tibieza» de Trump con el líder ruso, a pesar de que el presidente de EE.UU. insistió recientemente en que «nadie ha sido tan duro con Rusia como yo».

Curiosamente, la medida se produce en medio de la informaciones de que el fiscal especial que investiga el vínculo entre el Kremlin y la campaña de Trump, Robert Mueller, ha comenzado a interrogar a oligarcas rusos sobre los posibles vínculos financieros entre quienes están en la órbita de Putin y personas cercanas al republicano.

Trump dice no saber nada del pago a Stormy

Donald Trump rompió ayer su silencio sobre su affaire con la estrella porno Stormy Daniels, al responder «no» a la pregunta de si estaba al tanto del pago de 130.000 dólares que Michael Cohen hizo a la actriz para que no hablara sobre el romance en plena campaña, tras cerrar un acuerdo de confidencialidad. «Tendrán que preguntarle a Michael Cohen. Michael es mi abogado», añadió a bordo del Air Force One. Las palabras del republicano podrían crearle problemas legales porque como aseguró la defensa de la actriz, «si el presidente no sabía nada sobre el pago, tampoco sabía nada del acuerdo». «Nuestro caso acaba de mejorar mucho y estamos ansiosos por poner a prueba la veracidad de la fingida falta de conocimiento del señor Trump», advirtió el letrado de la actriz, Michael Avenatti.

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