Lula da Silva se entregará a la Justicia para cumplir su condena de prisión

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NELSON ALMEIDA | Afp

El expresidente de Brasil no ha aclarado cuándo ni cómo se entregaría a las fuerzas de seguridad

07 abr 2018 . Actualizado a las 19:22 h.

El expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva afirmó este sábado que se entregará a la Policía para cumplir una pena de cárcel de 12 años por corrupción, un día después de que venciera un plazo que le había dado la Justicia para entrar a prisión. «Voy a cumplir el mandato (de prisión)», dijo Lula ante miles de seguidores en Sao Paulo, en referencia a una orden de arresto emitida contra él por Sérgio Moro, el juez del caso Lava Jato (Lavado de autos), el pasado jueves.

Pese a confirmar su decisión, el político de 72 años no aclaró cuándo ni cómo esto iba a suceder. Después de anunciar su decisión, entró a comer con su familia en la sede del Sindicato de los Metalúrgicos, según informó el diario Folha de Sao Paulo. El juez Moro le había dado inicialmente de plazo hasta la tarde del viernes para entregarse. Tras el final de ese tiempo, fijado para las 17:00 horas de ese día, en Brasil se esperó durante horas por una detención del ex mandatario y candidato favorito para las elecciones presidenciales que se celebrarán en octubre.

Mientras vencía el plazo, Lula permanecía desde la noche del jueves en la sede del gremio de los metalúrgicos de Sao Bernardo do Campo, en la periferia de Sao Paulo, lugar que se convirtió en su cuna política desde sus tiempos de joven líder sindical. Según medios brasileños, sus abogados negociaron su entrega a la Policía para este sábado, después de que se celebrara una misa en memoria de su fallecida esposa, Marisa Letícia. Al salir del oficio religioso, el ex presidente pronunció un aguerrido discurso ante sus seguidores.

En su alocución, en la que terminó confirmando que se entregaría a la Policía, Lula se refirió varias veces al papel que los medios de comunicación y la Justicia jugaron en su proceso, acusándolos de estar detrás de su encarcelamiento. «El sueño de consumo de ellos es la fotografía de Lula preso. Me imagino la excitación de Veja y de Globo, colocando una foto conmigo preso. Van a tener orgasmos múltiples», se refirió el presidente respectivamente a una revista y a un grupo de medios de comunicación que considera contrarios a él.

Además, sobre Moro dijo: «No quiere a Lula de vuelta, porque, en su cabeza, los pobres no pueden tener derechos». Y agregó, en referencia a la Justicia brasileña: «El que quiera votar con base en la opinión pública, que largue la toga y se presente como candidato». «No los perdono por haberle dicho a la sociedad que soy un ladrón», destacó a viva voz el ex líder sindical, al tiempo que manifestó que estaba con la conciencia tranquila. «Cuánto más me atacan, más crece mi relación con el pueblo brasileño», añadió.

Sobre los logros sociales durante su presidencia, caracterizó: «Si el crimen que cometí fue colocar pobres y negros en la universidad, entonces quiero decirles que voy a continuar siendo un criminal». Después de confirmar que cumpliría el mandato de prisión, Lula pidió a los manifestantes que continúen con su legado. «La muerte de un combatiente no parará la revolución», afirmó para luego terminar su discurso en un tono de campaña, refiriéndose a lo que resta hacer para mejorar el país. 

Durante todo su discurso, Lula estuvo acompañado en el palco por su correligionaria Dilma Rousseff, del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) y destituida de la presidencia en el 2016. Entre ellos, se destacaban Manuela D'Avila, del Partido Comunista (PC), y Guilherme Boulos, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), ambos precandidatos presidenciales, a quienes el propio Lula describió como «la nueva generación». «Tienes futuro, hermano» le dijo incluso Lula a Boulos, de 35 años.

Lula fue condenado en enero en segunda instancia por cargos de corrupción en el marco del «Lava Jato», una megacausa que salpica a casi toda la clase política brasileña. La Justicia rechazó varios recursos de su defensa para evitar una orden de arresto, incluidos tres «habeas corpus» diferentes.

Pese a su inminente encarcelamiento, Lula continúa siendo precandidato del PT para las elecciones de octubre, y lidera las encuestas en todos los escenarios. Un tribunal electoral decidirá, presuntamente en agosto, sobre la viabilidad de su candidatura.