España exige a la UE un plan para que su flota sobreviva más allá del 2019

Bruselas sigue sin dar soluciones para evitar que el veto a los descartes paralice la pesca


bruselas / corresponsal

Ni con las excepciones de mínimos, ni con la flexibilidad interanual, ni con los intercambios de cuotas entre países la Unión Europea ha sido capaz de solucionar uno de los grandes problemas que la flota ha heredado de la nueva política común de pesca (PCP): su posible paralización. Se acerca la fecha aciaga. En el 2019, la obligación de desembarcar las capturas se aplicará a todas las pesquerías y Bruselas sigue sin articular un plan para evitar que los buques tengan que echar amarre al superar las minúsculas posibilidades de pesca que tienen para ciertas especies «de estrangulamiento». Le pasa a España con el bacalao y a algunos países noroccidentales con la merluza, por ejemplo.

El sector y el Gobierno español llevan años denunciando el cuello de botella que ocasionará el nuevo reglamento si no se introducen más flexibilidades, pero la Comisión hace caso omiso. No solo se enroca junto a algunas cancillerías europeas para frenar cualquier reforma del actual sistema de reparto, injusto para flotas como la española; también ha demostrado su incapacidad de generar confianza y certidumbre al sector. «Nos preocupa la situación, porque el plazo se acerca y no hemos conseguido resolver todos los problemas que tenemos con la obligación de desembarque», aseguran fuentes diplomáticas. La responsable española de Agricultura y Pesca, Isabel García Tejerina, llevará el asunto a la mesa de ministros europeos el lunes en Luxemburgo. «Es una petición muy antigua (...) Ha quedado patente que las actuales flexibilidades no son suficientes», aseguran a menos de un año de que expire la tregua concedida por el comisario de Pesca, Karmenu Vella. El apagón de motores podría afectar a más de 5.000 barcos españoles, según cifras de Bruselas.

Dentro de sus demandas, España también incluirá la anunciada exclusión de la flota artesanal del veto a los descartes. Al menos, cuando orienten su actividad hacia pesquerías mixtas, no a la pesca dirigida, como el cerco. Se trataría fundamentalmente de barcos familiares que concentran el 8 % total del volumen de capturas desembarcadas en puertos.

La Comisión «copia y pega» el plan del Báltico para el Atlántico

«Nos parece una propuesta muy razonable». España está conforme con la hoja de ruta inicial propuesta por la Comisión Europea para dar forma al plan plurianual de pesca demersal y de aguas profundas en aguas occidentales. Las 32 hojas en las que el equipo de Vella explica al detalle cómo lograr una explotación sostenible de las poblaciones atlánticas se presentarán oficialmente a los ministros en la reunión del lunes.

El plan hace hincapié en la necesidad de explotar todas las especies en niveles de rendimiento máximo sostenible (RMS) «lo antes posible», y a más tardar en el 2020, y agrupa a todas las especies en un único plan de gestión, desde las poblaciones de arenque del oeste de Escocia a las de lenguado del canal de la Mancha o la merluza y cigalas ibéricas. «La propuesta única incluye las dos zonas, aguas del noroeste y suroeste. Nos chocó, pero creemos que tiene un sentido pragmático. Permitirá trabajar en las dos áreas dentro del mismo plan, pero de manera diferenciada porque las pesquerías son distintas», dicen fuentes diplomáticas españolas, que urgen a Bruselas a acelerar la negociación para cerrar un acuerdo antes de diciembre.

También aplauden que se haya hecho una especie de «copia y pega» de planes como el del Báltico, ya aprobado. Una de las demandas insistentes de España era lograr un trato igual de ventajoso que al otorgado a la flota báltica o norteña: «Estuvimos muy vigilantes para asegurarnos de que los planes tuvieran los mismos elementos, sobre todo en los rangos de mortalidad, en los que tendremos más margen para decidir», sostienen.

La UE renueva el mandato para negociar el pacto con Marruecos

Los ministros de Pesca de la UE darán luz verde el próximo lunes a un nuevo mandato para negociar con Marruecos las condiciones del acuerdo de pesca. El actual protocolo expira el 14 de julio, y los Veintiocho quieren pisar el acelerador para que la flota comunitaria (dentro de ella hay 49 buques con pabellón español) no se vea obligada a abandonar su caladero.

El problema está en la letra pequeña. Una sentencia reciente del Tribunal de Justicia de la UE dejó claro que las embarcaciones no podrán pescar en aguas del Sáhara Occidental, donde se concentra el grueso de los recursos pesqueros, sobre todo los de interés para la flota gallega.

La UE interpreta que, si se hace en beneficio de la comunidad local y se llega a un consenso con sus interlocutores, sí sería posible. Un escenario, sin embargo, poco realista teniendo en cuenta que Marruecos sigue considerando el Sáhara occidental un territorio bajo su jurisdicción. «Trabajaremos en amoldar los requisitos y las condiciones de la sentencia al nuevo protocolo de pesca», aseguran fuentes diplomáticas.

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