Juan Carlos Escotet deja por un tiempo Abanca para defender a su equipo detenido por Maduro

El asturvenezolano se ha desplazado a Caracas tras la detención de 11 ejecutivos de su grupo bancario en Venezuela, Banesco, que posteriormente ha sido intervenido por el régimen de Maduro

PEDRO GARCÍA OTERO
Redacción

El régimen de Nicolás Maduro tenía en su punto de mira, desde hace años, al principal banco privado del país, Banesco. Y ha dado un paso clave en su estrategia contra ese grupo: decidió nacionalizar la entidad después de que el fiscal general venezolano anunciara la detención del presidente del banco en Venezuela, Óscar Doval, así como de diez de sus principales directivos, acusados de intervenir en el mercado de divisas para perjudicar a la economía de ese país.

La gravedad del asunto provocó que anoche, antes de que se conociera siquiera la intervención del Banesco y en una decisión extraordinaria, el asturvenezolano Juan Carlos Escotet -hijo de asturiana y de un leonés afincado en Asturias-, dueño de todo ese grupo -con divisiones en buena parte de América, España y Portugal-, decidiera «ausentarse temporalmente de sus funciones» como presidente de Abanca, de la que es también máximo accionista (tiene cerca del 90 % del capital). Ya advertía lo que podía pasar. 

En todo caso, conviene recordar que la situación de Banesco en Venezuela es independiente de Abanca. Solo comparten máximo accionista (Escotet), tienen sedes y consejos diferenciados, y la matriz de Abanca, la tenedora del 88 % de las acciones, es Abanca Holding, con sede en Madrid. Es decir, hay un cortafuegos que evita un contagio.

Escotet explicó que el objetivo de su marcha temporal es «atender y apoyar a los equipos de sus empresas sitas en Venezuela ante la gravedad de los hechos políticos que allí acontecen». Reaccionaba así raudo cuando se supo de la situación en la que había quedado la dirección de Banesco en Venezuela, prácticamente descabezada. La decisión se tomó durante una jornada frenética entre Caracas, A Coruña y Lisboa, donde se encontraba Escotet para avanzar en la compra de la red lusa del Deutsche Bank.

 Eraña, relevo temporal en Abanca

Conocida la decisión de su presidente no ejecutivo, el consejo de Abanca decidió nombrar en su lugar a Eduardo Eraña Guerra, que asume ese puesto con asignaciones más de representatividad que de negocio, porque las funciones ejecutivas las mantiene Francisco Botas, que es el consejero delegado.

Eraña llegó a la cúpula de Abanca en el otoño del 2016, como miembro independiente, y para cubrir la baja de Miguel Ángel Capriles, un muy conocido empresario venezolano que renunció por motivos profesionales.

«Banesco siempre ha trabajado cumpliendo escrupulosamente con la legalidad»

En tres vídeos en su cuenta personal de Twitter, Juan Carlos Escotet explicaba los motivos por los que se va «a dar la cara» a Venezuela y a lograr «la liberación» de su equipo. El banquero defendió la actuación de Óscar Doval -un hombre de su máxima confianza- y del resto de los directivos, y lamentó la «desproporción» de la actuación del régimen contra la cúpula de Banesco. «Nadie nos informó de esta operación, nos enteramos por los medios», explicaba.

  

En esa declaración institucional, Escotet defiende la actuación de su banco y de su equipo, «ajustada siempre a derecho». «Recurriremos en todas las instancias necesarias [...] vamos a impedir que se adopte ningún ilícito» contra Banesco, dijo. Y, siguiendo con un tono conciliador, se mostró dispuesto a dar todas las explicaciones al Gobierno caribeño. Aún no se había decretado esa nacionalización, por 90 días, y que el Gobierno de Maduro justificó para mantener la estabilidad del banco. 

Detrás de este movimiento está la decisión del fiscal general de Venezuela, Tarek Saab, un hombre del régimen nombrado ilegalmente, de detener a esos once miembros de la dirección de Banesco en Caracas. Les acusa de participar en un complot para «atentar contra la moneda venezolana», en el marco de una investigación por la que ya han sido detenidas casi 200 personas.

 

El principal detenido por los agentes chavistas es Óscar Doval García, presidente de la entidad en Venezuela. Ya había sido arrestado el miércoles por la Dirección General de Contrainteligencia Militar, tras acusaciones del vicepresidente de Venezuela, Tareck El Aissami, de formar parte de lo que el Gobierno denomina operación Manos de Papel. Es una supuesta trama para sacar bolívares en papel moneda a Colombia, y de esta manera perjudicar a Maduro a días de unas elecciones no reconocidas por buena parte de la comunidad internacional, incluyendo la UE. «Estamos tranquilos porque todas nuestras actuaciones siempre están ajustadas a derecho y legalidad», dijo el banco en un mensaje en Twitter.

Una campaña recurrente

Banesco es el principal banco privado de Venezuela, con un 24 % de cuota, ocho millones de clientes y controla el 40 % de las transacciones que se hacen en Venezuela. Es blanco frecuente de acusaciones -ya desde Hugo Chávez- por una parte del Gobierno que aspira a la nacionalización, algo que ejecutó en la madrugada española (media tarde en Caracas). Pero la hiperinflación y caída del PIB del país han hecho que la marca venezolana represente menos de 1 % de sus activos globales, que incluyen instituciones financieras en Panamá, Miami, República Dominicana o España y Portugal (Abanca). Es la propia hiperinflación la que hace difícil explicar ese complot con el papel moneda venezolano, pues el billete de más valor, de 100.000 bolívares, equivale a menos de 10 céntimos de euro.

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