El crudo le restará 8.000 millones al PIB

A la economía española se le agotan los vientos de cola: petróleo barato y tipos en mínimos


redacción / la voz

Seguro que más de uno recuerda al exministro Luis de Guindos proclamando que no había un país en Europa que estuviese sacando más provecho que España de los vientos de cola que soplaban en la economía mundial. Sacando pecho porque, aunque eso de los tipos de interés en mínimos históricos y el petróleo barato era buena cosa para todos, la economía patria estaba creciendo «prácticamente el doble que la zona euro». Habría que preguntarle al exministro -acomodado ya en el BCE- si, ahora que llegan las curvas, sufriremos el doble que los demás. Porque esos vientos están dejando de ulular. Y está claro que fueron esos los que inflaron las velas de la recuperación.

En el caso del petróleo, nada que discutir. No hay más que echar un vistazo a los números: el barril de oro negro estaba el año pasado a 55 dólares y hoy ronda los 80. Consecuencia, en buena medida, de la inestabilidad en Oriente Medio. Eso a lo que los expertos se refieren como el riesgo geopolítico y que, en este caso, no es otra cosa que la insensata política de Trump en la zona, empezando por la ruptura del pacto nuclear con Irán.

Para un país tan dependiente de las energías primarias como el nuestro (más del 70 % son importadas), la escalada del crudo es, cuanto menos, preocupante. Las principales consecuencias: mayor déficit comercial, aumento de la inflación, pérdida de poder adquisitivo de los ciudadanos, menor crecimiento y menor creación de empleo. El propio Ministerio de Economía reconoce, en el plan de estabilidad enviado a Bruselas, que un encarecimiento del barril hasta los 73 dólares -ayer estaba en más de 78­- podría restarle hasta siete décimas al PIB. Esto es, algo más de 8.000 millones de euros. Con lo que España pasaría de crecer un 2,7 % a solo un 2.

Montoro ha cimentado los Presupuestos partiendo de un escenario en el que el petróleo se pagaría de media durante el año a 67,7 dólares, más de diez por debajo de lo que se abona ahora.

Dificultades con el déficit

Ni que decir tiene que en el capítulo de la consolidación fiscal también se complicarían las cosas. El Ejecutivo estima que, con el barril a 75 dólares, el déficit se desviaría cuatro décimas sobre el límite del 2,2 % y que la deuda pública se incrementaría 1,1 puntos (13.000 millones más). Y, siempre de acuerdo con el plan remitido a Bruselas, el ritmo de creación de empleo se reduciría en ocho décimas y pasaría del 2,5 al 1,7 %. Adiós al objetivo de llegar a los 20 millones de ocupados en el 2020.

Pero el viento del crudo no es el único que está dejando de soplar a favor. Es indudable el extraordinario papel que ha jugado el BCE en la recuperación de la economía española. Las palabras y las medidas de Draghi le permitieron, primero, zafarse de las garras de los mercados; y después, financiarse a precios extraordinariamente bajos. Ese carburante también se agota. Nadie discute que el mundo se está adentrando en la fase de lo que los expertos llaman normalización de la política monetaria de los bancos centrales. Traducido: que el BCE rebajará sus célebres compras masivas de deuda y elevará el precio del dinero, como ya está haciendo EE.?UU. Mala cosa para los países como España, fuertemente endeudados.

La escalada del oro negro elevará la inflación y restará poder de compra a los ciudadanos

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