La vacuna española contra el ébola, más cerca

El CSIC avanza en un prototipo que tiene varias ventajas sobre la experimental que se utiliza en el Congo


redacción / la voz

El 20 de mayo comenzó la vacunación frente al ébola en la República Democrática del Congo (RDC). Son más de 7.500 dosis de la vacuna experimental rVSV-ZEBOV, que van destinadas a los trabajadores «de primera línea» -desde personal médico a empleados de funerarias- como objetivo prioritario en una primera fase.

De forma paralela, el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) trabaja desde hace tiempo con cinco prototipos de vacuna contra el ébola, uno de los cuales podría convertirse en una buena opción de inmunización. «Hemos visto que uno de esos prototipos es el que más fuertemente reduce la infección: una sola dosis de esa vacuna reduce en un 80 % la infección», asegura Mariano Esteban, científico del CSIC en el Centro Nacional de Biotecnología y director del grupo Poxvirus y vacunas. El experto explica que la vacuna que actualmente está en ensayo en RDC es «un prototipo basado en el virus de la estomatitis vesicular, que expresa la proteína de la envoltura del virus, la GP. Nosotros lo que hacemos es una vacuna que produce tanto la GP como otra proteína del virus que es la VT40, y la producción de esas dos proteínas genera una especie de partículas virales que son idénticas al virus del ébola pero sin ácido nucleico (RNA) en su interior, con lo cual inducen una respuesta inmune mucho más amplia». La repentina aparición del nuevo brote aceleró todo el proceso para inmunizar a la población con el prototipo de vacuna que estaba más avanzada. Según Esteban, las posibilidades de que esta vacuna en ensayo contenga el brote son positivas, ya que «los experimentos que se hicieron en campo demostraron que controlaba la infección del virus, pero ahora hace falta ver los datos en una población mayor, si el porcentaje de reducción cumple los requisitos y si esa inmunidad se mantiene en el tiempo». Una de las principales desventajas de la vacuna actual es que necesita mantenerse a unas condiciones de entre -60 y -70 grados centígrados. «Eso la hace más inestable que la que hemos desarrollado nosotros, que no necesita cadena de frío. Además es un virus vivo, con lo cual no se sabe los efectos secundarios que puede tener. El nuestro, sin embargo, es un virus muy atenuado que no tiene efectos secundarios».

El equipo del CSIC colabora ahora con científicos franceses para hacer ensayos con monos y poder pasar a la fase de ensayos clínicos. «Pero para eso -afirma el experto- hacen falta recursos y apoyo económico. El problema que tienen estas enfermedades emergentes es que afectan a un reducido número de la población y es difícil conseguir apoyos económicos».

De momento, para los casos ya infectados con ébola solo existe la opción de tratamiento con antivirales y anticuerpos monoclonales, como se realizó en el caso de Teresa Romero.

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