La guerra de los Fujimori turba a Perú

Kenji, el benjamín, fue suspendido de sus funciones a petición de su hermana Keiko y ambos competirán en las urnas en el 2021


BOGOTÁ / E. LA VOZ

La guerra en el clan Fujimori ofició el jueves una de sus batallas más cruentas. El Congreso peruano decidió suspender de sus funciones a Kenji, el benjamín de la familia más conocida del país, tras haber sido acusado de cohecho y tráfico de influencias.

La gran vencedora fue la dos veces candidata presidencial Keiko Fujimori, que mantiene desde hace seis meses diferencias insalvables con su hermano, el parlamentario más votado en los dos últimos comicios. Ambos son hijos de Alberto Fujimori, el autócrata que gobernó Perú desde 1990 al 2000. «Quiero dirigirme a mi hermana Keiko y decirte: felicitaciones. Aquí tienes mi cabeza en bandeja», dijo Kenji al conocer la decisión del Congreso.

La victoria no fue total para Keiko, líder del partido de la derecha fujimorista Fuerza Popular, que creó junto a su hermano en el 2010. El Congreso decidió no destituir a Kenji, que continuará manteniendo el derecho a ser elegido y ya ha mostrado su predisposición para enfrentarse a su hermana en las elecciones del 2021, entre los lamentos del patriarca de la familia.

Las diferencias entre ambos comenzaron en diciembre del pasado año, cuando Kenji lideró una escisión de 10 legisladores de Fuerza Popular que salvaron al expresidente Pedro Pablo Kuczynski (PPK) de ser destituido por su supuesta vinculación con la multinacional de los sobornos Odebrecht. Tan solo tres días después, el exlíder del país otorgó un indulto humanitario a Alberto Fujimori, en prisión por crímenes de lesa humanidad cometidos durante su mandato.

Su liberación fue vista como un pago por los servicios prestados y un triunfo de Kenji, ya que su hermana no puso el esfuerzo necesario para conseguir el indulto.

El patriarca aún cuenta con un gran número de seguidores por haber acabado con la guerrilla de Sendero Luminoso y con la hiperinflación que afectó a Perú en los años anteriores a su mandato. Hay incluso analistas que creen Keiko que veía a su padre como un posible competidor político.

Las diferencias entre los hermanos aumentaron hace tres meses, cuando un exresponsable de Odebrecht dijo que había aportado 1,2 millones de dólares a la campaña presidencial de Keiko en el 2011, algo que ella niega. Kenji señaló que Fuerza Popular había perdido «autoridad moral» y sugirió que crearía un nuevo partido.

La tensión acabó por estallar cuando un cercano colaborador de Keiko acusó a Kenji de estar intentando comprar voluntades para impedir un nuevo impeachment contra PPK, acusación sustentada con un vídeo que supondría la renuncia del expresidente peruano en marzo.

El fujimorismo sigue siendo la fuerza política más importante en Perú -si no se cuenta el antifujimorismo, claro- pero podría dividirse de cara a los próximos compromisos electorales por la guerra fratricida entre Keiko y Kenji Fujimori.

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