Ángeles González-Sinde defiende la trampa para pagar menos, y Twiter se indigna

La exministra de Cultura rompe una lanza a favor de Màxim Huerta: «Hay una persecución fiscal. Sánchez reactiva la caza de brujas»


«Facturé a través de una sociedad limitada como otros muchos compañeros de profesión. No era ilegal en este momento. Hasta que el Ministerio de Hacienda decidió revisar todos esos casos. En aquel momento se llegó a decir que esas inspecciones retroactivas eran una "caza de brujas" contra críticos con aquel Gobierno"». Con estas exactas palabras zanjaba este miércoles Màxim Huerta una polémica que no solo le ha costado un litigio y su consecuente multa, también un ministerio, el de Cultura, al que el que el escritor y colaborador de Ana Rosa Quintana llegó hace tan solo una semana tan entusiasmado como desorientado. Lo desalojó principalmente la hemeroteca, que colocó a Sánchez en un callejón sin salida y al propio ministro, que amaneció enrocado, en el disparadero. Y optó por morir matando: en su despedida cargó contra la «jauría» que, dijo, le bombardeó y le descalificó desde que el presidente del Gobierno cerró con su nombre la lista de ministros; también contra los que le criticaron «por haber trabajado en un medio que todos ven y demonizan». Pero, sobre todo, no quiso dejar pasar la oportunidad de recordar que él no fue el único: «Como tantos compañeros periodistas, como tantos actores, como tantos creadores, como tanta gente de este sector; era lo común en la profesión»

Le toma el relevo en su discurso este jueves la también exministra socialista Ángeles González-Sinde con una encendida defensa de las prácticas de Huerta y, por extensión, de la «gente de la cultura», publicada en El Periódico, que ha encolerizado de buena mañana ya al plantel tuitero. A falta de un escándalo mayor que anime el patio, Sinde lleva todo el día calentando los ánimos con una máxima y su desarrollo: defraudar es un hábito en la industria.

«Le ha ocurrido a cientos, miles de personas en estos últimos años. Todos los escritores con premios literarios, arriba de la lista de ventas, actores y actrices conocidos, músicos, directores de cine, productores... La lista es tan larga como profundo el silencio que han guardado estas personas durante las dos legislaturas en las que el ministro Montoro estuvo a la cabeza de Hacienda y no había ministro de Cultura para defenderlos», arremete la guionista y directora de cine, curiosamente al frente de la cartera del desamparo cuando arrancó la investigación a su amigo por defraudar a Hacienda 218.332 euros a través de Almaximo Profesionales de la Imagen SL. 

Las voces más críticas, especialmente las de ese sector al que Sinde se refiere constantemente en su texto, lamentan el tono victimista de la exministra -«Yo misma tengo miedo mientras escribo estas líneas. ¿Y si por hablar mañana me toca a mí?»- y, sobre todo, que generalice, que defienda los escaqueos fiscales tras su encarnizada lucha contra la piratería y que cargue contra Pedro Sánchez al hablar de cese y falta de apoyo a su amigo Huerta, al sostener que esa «caza de brujas», a la que también se refirió su colega, se ha reactivado.

«Constituir una sociedad con la que facturar por los trabajos fue la alternativa de muchos para tener un tratamiento fiscal más favorable y poder ahorrar en los tiempos de vacas gordas, para vivir en los de vacas flacas. Eso no es defraudar ni engañar», insiste la cineasta. «Es terriblemente duro, es tristísimo comprobar una vez más que en España pertenecer al sector cultural se paga muy caro», valora, y añade que le resulta deprimente pensar «que ha triunfado lo que el Partido Popular se propuso desde el "No a la guerra": propagar la idea entre la ciudadanía de que los artistas somos unos delincuentes que vivimos del cuento».

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