Los falsos positivos, el fantasma que todavía persigue al uribismo

Héctor Estepa BOGOTÁ / E. LA VOZ

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El hermano de Cecilia es uno de los asesinador que denuncia la exposición sobre los falsos positivos
El hermano de Cecilia es uno de los asesinador que denuncia la exposición sobre los falsos positivos HECTOR ESTEPA

Es como se conocen los 10.000 casos de jóvenes asesinados para hacerlos pasar por guerrilleros

20 jun 2018 . Actualizado a las 16:54 h.

«A mi hermano se lo llevaron el dos de enero del 2008. Me lo mataron el 21 de febrero. Le dieron solamente un disparo en la cabeza, que le reventó en la cara», rememora Cecilia Arenas mientras mira la fotografía de su ser querido. Le ha llorado durante más de diez años. Mario Alexánder era un chico del humilde barrio bogotano de Soacha. Fue engañado. Le dijeron que iba a viajar para un trabajo, pero en realidad fue camino a su ejecución. Un grupo de militares lo asesinó, e intentó hacerle pasar por guerrillero para aprovechar los beneficios que en aquellos años el Gobierno del presidente Álvaro Uribe daba por combatiente capturado o «dado de baja»: días libres, medallas, ascensos y dinero.

«Los soldados confesaron su crimen. Mario Alexánder no fue ningún guerrillero. Ha sido una lucha y una batalla tremenda por limpiar el nombre de mi hermano», explica Cecilia a La Voz. El de Alexánder es solo uno de los conocidos en Colombia como «falsos positivos». Jóvenes civiles de barrio, campesinos, obreros, pobres, de alguna forma, que fueron arrancados de sus lugares de origen y ejecutados extrajudicialmente por la Fuerza Pública para hacerles pasar por guerrilleros.

Las ONG colombianas contabilizan unos 3.500 casos, pero podrían ser muchos más. Según una reciente investigación liderada por el excoronel Omar Rojas Bolaños y el investigador Fabián Leonardo Benavides, los «falsos positivos» podrían superar los 10.000. Parte importante de los casos se habrían dado entre el 2007 y el 2008, cuando Uribe estaba en el apogeo de su mandato y el actual presidente, y nobel de la paz, Juan Manuel Santos, era su ministro de Defensa. Activistas y víctimas critican que ninguno de los dos ha rendido cuentas, aunque Uribe afronta varias investigaciones por supuestos crímenes de guerra.