¿Concursos de belleza sin belleza?

El anuncio de eliminar el desfile en bañador en el concurso de Miss América reabre el debate sobre este tipo de eventos

DPA

redacción / la voz

Al entrar en la página web de Miss América, uno de los concursos de belleza con más arraigo en Estados Unidos (pese a que durante años solo podían presentarse mujeres blancas), aparece una pantalla en la que se puede leer «Miss Estados Unidos 2.0. Próximamente: nueva web...». Es la primera pista de que algo está cambiando en un certamen que las feministas no lograron abolir al grito de «¡Libertad!» en 1968, pero que dio un giro hace unos días al anunciar que eliminará el desfile en traje de baño. La reforma, que entrará en vigor en el certamen que celebrarán en septiembre a nivel de todo el país, resulta un cambio más de los muchos provocados en diferentes ámbitos por el movimento #MeToo. Además, parece mostrar los aires de cambio que llegan con la ex Miss América Gretchen Carlson, que tomó las riendas del concurso tras la marcha del anterior director ejecutivo San Haskell, que fue expulsado.

Pero el giro también abre el debate sobre los concursos de belleza y sobre medidas como la de eliminar el bañador, porque, al fin y al cabo, son certámenes donde se juzga eso: la belleza y donde el objetivo de muchas mujeres o hombres, en el caso de los certámenes de míster, es dar el salto al mundo de la moda como modelos. Silvia Rodríguez, directora de Miss Grand Galicia, un certamen de belleza y moda que se organiza en la comunidad desde hace dos años, apunta que «las chicas que vienen a este tipo de eventos, en su mayoría, tienen como objetivo trabajar en la moda, es una forma de catapultarte a ese mundo. Puede que acabe llamándote Victoria Secret o Calzedonia, ¿vas a decirles que no desfilas en bañador?».

A su juicio, el límite en este tipo de eventos está en la libertad personal, «cada una de las chicas tienen que estar a gusto con lo que hacen. Cuando no lo están hay que parar. Ese es el límite». Y lo de hacer pase de bañador o no, dice que dependerá de las marcas que estén interesadas en mostrar sus prendas.

Algo parecido es lo que opina el director de Miss World Spain, Cres del Olmo, quien matiza que en Miss Mundo no hay pase en bañador, pero en España «depende del patrocinador». Además, recalca que este evento va más allá de un mero concurso de belleza porque, bajo el lema belleza por un propósito, las candidatas han de presentar un proyecto social.

Frente a estas posturas, la presidenta de la Asociación Mulleres en Igualdade de Pontevedra, Beatriz Piñeiro, apela a la libertad individual y dice que, pese a que detrás de algunos de estos eventos ha habido cosas que «nunca me gustaron y que me producen una sensación de feria que no me gusta por la utilización que para mi se hace de la mujer, respeto su existencia y que la gente vaya mientras lo haga con libertad, que el trato entre hombres-mujeres sea igual y todo se desarrolle de forma transparente».

Más dura es Gema López, la representante en Galicia de A Caixa de Pandora, un movimiento de artistas a nivel estatal que surgió tras las denuncias de acoso de una artista: «Cremos que este tipo de concursos non deberían de existir. Non estamos de acordo co enfoque de pretender que unha muller estea competindo con outras para tentar ser unha referencia de muller en metas, ambicións na vida e representar unha nación. Non estamos de acordo. As mulleres estamos en todos os ámbitos da sociedade e aí é onde temos que vivir, e non no concurso. Na arte tamén queremos que nos xulguen como artistas, non como musas».

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