Ambos estan citados a declarar el miércoles ante la comisión del Congreso de los Diputados que investiga las causas del siniestro
06 jul 2018 . Actualizado a las 18:47 h.El maquinista y el interventor del tren Alvia, que descarriló en julio de 2013 en las afueras de Santiago de Compostela dejando ochenta muertos, han sido citados a comparecer la próxima semana ante una comisión del Congreso de los Diputados que investiga las causas del siniestro, según el calendario divulgado este viernes por esa institución legislativa.
El maquinista Francisco José Garzón y el interventor Antonio Martín Marugón han sido citados a comparecer el próximo miércoles ante la comisión, junto a la directora de la oficina de atención a víctimas del operador ferroviario Renfe, Carmen Jiménez, y a representantes de asociaciones de víctimas.
La comisión iniciará su sesión el martes próximo con la comparecencia de los responsables de asociaciones de víctimas y familiares de los siniestrados, ya que además de los ochenta muertos, otro centenar y medios de pasajeros resultaron heridos de diversa consideración, y proseguirá el miércoles con la intervención de los tripulantes del convoy.
El tren Alvia que efectuaba el recorrido entre Madrid y Ferrol descarriló en una curva al aproximarse a la capital gallega a las 20:41 horas del 24 de julio de 2013 cuando circulaba a 179 kilómetros por hora, en el punto kilométrico 84,4, según las cajas negras de la locomotora, pese a que en la zona el límite establecido era de 80 kilómetros por hora.
El exceso de velocidad está considerado como la principal causa del descarrilamiento, del que todavía está en fase de instrucción el proceso judicial para determinar los responsables o culpables de esa tragedia ferroviaria, una de las mayores de España, con víctimas de varias nacionalidades de visita a Galicia la víspera de la celebración, el 25 de julio, de un día festivo en honor al apóstol Santiago.
El maquinista, que frenó solo unos segundos antes del descarrilamiento, es el principal encausado junto con el exdirector de seguridad en la circulación de Adif, Andrés Cortabitarte, la firma pública encargada de gestionar las infraestructuras ferroviarias.
Poco antes del accidente, el maquinista recibió una llamada en su teléfono móvil del interventor, que viajaba a bordo del tren y que intentaba facilitar a una familia de pasajeros con hijos que pudiera apearse en Pontedeume.
El Juzgado de instrucción ha cuestionado el cambio en el sistema de control de velocidad por parte de Adif en la curva del accidente, al señalar en un auto en febrero de 2014 que la «transformación» de esa vía en alta velocidad significó un ahorro de «unos minutos» de tiempo de viaje, pero como contrapartida tuvo «un importante aumento del riesgo para la vida de los cientos o miles de personas que utilizan la línea cada día».
Asimismo, puso en entredicho la decisión de «eliminar el sistema ERTMS», un mecanismo europeo de frenado automático en caso de superar desmesuradamente el limite de velocidad establecido, por el sistema ASFA, que no permitió evitar el trágico accidente.