El PP culpa al Gobierno del colapso provocado por el repunte migratorio

Casado acusa de demagogia a Sánchez y advierte que «no hay papeles para todos»


redacción / la voz

Al PP no le gusta la política migratoria del Gobierno socialista. Ayer, en Ávila, el nuevo líder de los populares cargó con dureza contra el Ejecutivo de Pedro Sánchez al que acusó de «demagogo» y de potenciar con medidas como las adoptadas con el Acuarius el «efecto llamada». En una ciudad que conoce muy bien -Casado es diputado por Ávila- el presidente del PP afirmó que la inmigración es un tema muy delicado. «A todos nos desgarra ver esas imágenes» dijo, pero señaló que es necesario un baño de realidad y hablar claro: «No hay papeles para todos».

«No es posible que España pueda absorber a millones de africanos que vengan a buscar un futuro mejor en Europa. Y como no es posible, tenemos que empezar a decirlo, aunque sea políticamente incorrecto», expresó contundente el nuevo líder del PP.

Casado tiró de datos, conocidos porque son los que manejan las principales oenegés que trabajan en la zona, para intentar reforzar su argumentario. Habló de un millón de migrantes que están cerca de las costas libias esperando una oportunidad para poder llegar a Europa. Habló también de que hay otros cincuenta millones que están intentando recaudar dinero para pagar «entre dos mil y cuatro mil euros por navegar en ataúdes flotantes». Un dramático panorama en el que no se pueden tomar decisiones «demagógicas», repitió, como la visita del presidente del Gobierno al buque Aquarius -que llegó con más de 600 inmigrantes a bordo-, una imagen que activó el efecto llamada, según Casado.

En el mismo tono crítico, el presidente del PP de Cádiz y exdelegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz, acusó al Ejecutivo del PSOE de situar a España, y en especial la costa gaditana, en el punto de mira de las mafias por su «propaganda irresponsable». Sanz señaló que el número de inmigrantes se ha cuadriplicado desde la llegada de Sánchez a un Gobierno que «deja a los inmigrantes en las cubiertas de barcos, sin poder desembarcar, durante días». 

Visitas y viajes

En este contexto, Pablo Casado anunció que visitará Ceuta y Algeciras para «abrazar a la Guardia Civil y a la Policía Nacional» y «darles las gracias porque están defendiendo las fronteras» de España, así como los «derechos y libertades de los españoles». La ciudad autónoma y la gaditana se han convertido en dos puntos calientes del repunte migratorio. En Ceuta, porque la pasada semana se produjo un salto masivo, de más de seiscientas personas, especialmente violento contra las fuerzas de seguridad. Y Algeciras, porque es una de las localidades gaditanas donde desembarcan diariamente cientos de inmigrantes rescatados por Salvamento Marítimo y la Guardia Civil.

El tema preocupa, y mucho, al Gobierno. A la visita de las pasadas semanas del ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell a Marruecos, se suma la prevista para hoy del titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, a Mauritania. El objetivo no es otro que buscar la colaboración del Ejecutivo africano ante la llegada masiva de inmigrantes a España.

Una asociación de la Guardia Civil califica la situación de crítica

«Desbordados por la avalancha de pateras y el narcotráfico». Este es la situación de las fuerzas de seguridad en el Campo de Gibraltar que describen desde la Asociación Española de Guardias Civiles (AEGC), muy crítica con la falta de efectivos en la zona. «No llegó el refuerzo de personal prometido. El problema fue a más con el aumento de pateras, y la única solución que encontró fue aumentar las horas de trabajo de los guardias. Pero ni aún así se da abasto», se quejan desde la asociación, a la que tampoco le gustó la visita del pasado sábado -«con las manos vacías de soluciones»- del titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska al Campo de Gibraltar.

Según la asociación, «los puestos de la zona apenas dan para sacar una patrulla» que, «si está pendiente de la inmigración no puede realizar al cien por ciento las labores seguridad ciudadana o de control a los narcotraficantes». Además, denuncian que ahora las patrullas también se tienen que hacer cargo del traslado de los inmigrantes que llegan a la costa a los distintos puntos de acogida. Aseguran que los guardias civiles tienen que dividirse por la falta de agentes, con lo que solo hay un guardia que controle la seguridad en los autocares de traslado por cada sesenta inmigrantes. Esta precaria situación también se da en las naves habilitadas, según la asociación. «Solo ayer, en uno de estos centros, estaban para atender la seguridad de 250 inmigrantes un sargento y dos guardias civiles».

En aguas del Estrecho, la jornada de ayer fue la más tranquila de la pasada semana. Solo se rescataron a 123 personas que navegaban en doce pateras. De cifras como los 600 llegados el jueves a las costas andaluzas, los 800 del viernes -algunos incluso a puntos más alejados como Mallorca, Murcia o Alicante-, o los más de 330 del sábado, se pasó ayer a poco más de un centenar, lo que alivió algo los problemas para poder dar la cobertura necesaria a los recién llegado en los puntos habilitados en el puerto y pabellones algecireños.

Marlaska ve en la presión migratoria una situación excepcional controlada

Cecilia Cuerdo

Atribuye los problemas de los últimos días en la red de acogida a la «imprevisión» del Gobierno de Rajoy

Buques convertidos en centros de acogida, inmigrantes durmiendo en estaciones marítimas o polideportivos, comisarías desbordadas. La llegada de pateras en las últimas semanas está poniendo al límite la red de asistencia de España, aunque no se puede «hablar de colapso» sino de una situación «excepcional controlada y controlable» por el Gobierno y las oenegés, según aseguró ayer el ministro de Interior. Fernando Grande Marlaska visitó el dispositivo de atención a inmigrantes en Algeciras (Cádiz) para conocer la situación de primera mano y expresar su respaldo a los cuerpos de seguridad y los voluntarios que toman parte en él.

Seguir leyendo

Valora este artículo

0 votos
Comentarios

El PP culpa al Gobierno del colapso provocado por el repunte migratorio