Una segunda vida para la ropa que se queda sin vender

Rebajas y donaciones a oenegés son las principales salidas de las empresas para las prendas que se quedan en el expositor

r. s.
redacción / la voz

La moda se encuentra en un momento de gran fluidez. Ha dejado atrás eso de sacar únicamente cuatro temporadas. Ahora se renuevan constantemente. Esto es lo que actualmente se conoce como fast fashion y, aunque para los compradores sea sensacional, trae consigo una sobreproducción. Es muy complicado para la industria saber qué cantidad fabricar pero, además «el consumidor actual quiere la ropa ya, la quiere en el momento y barata», explica Christina Dean, fundadora de Redress, empresa que trabaja en la reducción del desperdicio de la industria textil. El cliente demanda y la empresa lo quiere «tener contento» señala Dean.

La polémica quema de excedentes realizada por la marca Burberry durante los últimos cinco años lleva a preguntarse si hay otra solución que no sea la de incinerar casi 100 millones de euros en artículos de lujo. «Estas compañías no tienen rebajas, ni donan sus prendas ya que, para ellas supondría devaluar su imagen», aclara la fundadora de Redress.

Desde Greenpeace no comparten ese criterio. «Esta actitud no muestra respeto por sus propios productos, por el trabajo duro y los recursos naturales que se utilizan para hacerlos -sentencia la organización-, debería de haber calculado su huella ecológica antes de producir tanto». El sector textil, según Greenpeace, produce el 8 % de los gases de efecto invernadero, siendo así la segunda industria más contaminante del mundo.

Una solución para librarse de su stock sin impactar en el medio ambiente es la de «reutilizar el material sobrante», señala el grupo ambientalista. Christina Dean coincide con la organización, aunque subraya que esta operación es complicada porque «muchos de los productos tienen componentes que dificultan su reciclaje».

Gestión habitual de «stocks»

Sin embargo, las empresas optan por otras soluciones cuando se encuentran con la temida sobreproducción. «Se intenta por todos los medios darles salida a los stocks, aunque sea a costa de bajar los márgenes, con promociones, descuentos especiales o ferias», explica la portavoz de la Confederación Española de Comercio (CEC), Rocío Rodríguez.

La estrategia más básica son las rebajas tradicionales de enero y julio. Otra de las formas de deshacerse del excedente es contar con una red de outlets donde vender los productos de otras temporadas, o negociar con una administradora de stocks. «Del textil que nos llega, una parte la reciclamos, otra la reutilizamos, y otra la trituramos y hacemos hilo intentando que llegue lo mínimo a los vertederos», explica el gerente de la gestora de stocks Verde Universal, Paulino Prieto.

La Federación Española de Empresas de la Confección (Fedecon) añade una última forma de deshacerse del remanente: las donaciones. Muchas entidades colaboran con ONG, y ese es el caso de algunas empresas gallegas del sector.

El gigante Inditex, líder del sector, dona parte de sus excedentes y realiza mercadillos solidarios en las oficinas del grupo. La empresa gestiona las colecciones pasadas a través de sus 14 tiendas For&From, que dan trabajo a personas con distintas discapacidades. «También contamos con contenedores en las propias tiendas para recolectar lo que la gente ya no se pone. Entidades no lucrativas se encargan de su reutilización», cuentan fuentes de la empresa.

Otro ejemplo en Galicia es el de Roberto Verino que, tras las correspondientes rebajas de temporada, coloca los productos sobrantes en sus diferentes outlets. «Cada vez más la tecnología nos permite ajustar al milímetro la oferta y la demanda, evitando así el exceso de stock», explica la empresa.

Más casos. Florentino, marca de moda masculina, y Adolfo Domínguez, compañía de prendas para mujer y hombre, cuentan con una red de outlets en los que ofrecen piezas de diversas temporadas a precios más económicos. Ambas empresas también colaboran con organizaciones sin ánimo de lucro. «Cuando una prenda ya no es apta para la venta en el canal outlet, la entregamos a diversas organizaciones de ancianos sin recursos y jóvenes en riesgo de exclusión», dicen desde el departamento comercial de Florentino. «La firma hace donaciones de forma puntual a organizaciones con las que colabora», añade una fuente de Adolfo Domínguez.

La firma gallega de lencería Selmark aprovecha Internet para lanzar promociones. Parte de los stocks los traslada a «mercados en vías de desarrollo como Chile o Marruecos» donde los ofrece a un precio más económico, cuenta el director general, Rafael Pérez. Esta estrategia la utiliza también la marca de moda infantil, Paz Rodríguez.

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