España calla ante la llamada del Aquarius para desembarcar a 141 inmigrantes

El barco realizó un llamamiento este domingo para que le asignen «un puerto seguro y lo más cercano posible» donde desembarcar a los 141 migrantes


Redacción / La Voz

En su primera medida de gran calado político, Pedro Sánchez abrió los puertos de España al Aquarius para dar acogida a los más de 600 inmigrantes que transportaba el barco de la oenegé Médicos sin Fronteras. Dos meses después, las cosas han cambiado. Como entonces, ningún país europeo ha mostrado la más mínima disposición a permitir que el buque recale en alguno de sus puertos. De hecho, el italiano Matteo Salvini reiteró que ningún caso atracará en Italia. Pero en esta ocasión, también el Gobierno español ha optado por hacer oídos sordos al llamamiento que hizo ayer el barco a los países ribereños del Mediterráneo para que le asignen «un puerto seguro y lo más cercano posible como dicta la legislación internacional marítima» donde desembarcar a los 141 migrantes que salvó en aguas internacionales el pasado viernes.

El gesto de junio, que Sánchez ha atribuido siempre a una razón de emergencia humanitaria, provocó las críticas del PP y de Ciudadanos, que acusaron al Gobierno de actitud demagógica y de promover con ello un efecto llamada. La llegada de inmigrantes a las costas españolas aumentó en las semanas posteriores. El Ejecutivo acusó las críticas de la oposición y la semana pasada, aunque permitió que el barco de Open Arms arribara a suelo español con más inmigrantes, lo derivó al puerto de Algeciras y dio a los inmigrantes que trasladaba el mismo trato que a los que llegan en pateras. En su encuentro de este fin de semana en Doñana, Sánchez y la canciller alemana Angela Merkel destacaron que la crisis migratoria es un problema de la Unión Europa y que debe resolverse a ese nivel, no con acciones individuales de sus países miembros.

Débiles y desnutridos

La embarcación que en junio rescató a más de 600 personas y pasó varios días a la deriva ante la negativa, igual que ahora, de los Gobiernos de Italia y Malta a recibirlo, rescató el pasado viernes a 141 personas de dos embarcaciones en aguas internacionales. La amplia mayoría proceden de Eritrea y Somalia y en el grupo viajan 73 menores de edad, 67 de ellos sin un acompañante adulto. La tripulación navega rumbo norte a la espera de que algún Gobierno europeo acceda a autorizarle atracar. «Aunque el estado médico de los rescatados es estable por ahora, muchos están extremadamente débiles y desnutridos; muchos cuentan que han estado retenidos en condiciones inhumanas en Libia», informa Médicos sin Fronteras en un comunicado difundido ayer.

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