El pequeño Samuele y sus padres, símbolo de una tragedia

M. Signo ROMA / CORRESPONSAL

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Los muertos se elevan a 38, mientras los equipos de rescate siguen buscando desaparecidos

16 ago 2018 . Actualizado a las 13:18 h.

Italia comienza a poner cara a las 38 víctimas mortales ya identificadas de la tragedia. En su mayoría son de Génova, pero también de otras parte de Italia y de Francia, Albania, Colombia, Chile y Perú. Una familia ya es símbolo del horror que se vivió en el puente Morandi: Samuele, de 8 años, y sus padres, Roberto Robbiano y Ersilia Piccinino. Se dirigían a coger el ferri que les llevaba de vacaciones a Cerdeña cuando su coche cayó al vacío. Su vehículo estaba lleno de equipaje y juguetes de playa.

Manuel, de 16 años, y Camilla, de 13, viajaban con su madre Claudia Possetti y con su pareja Andrea Vittone. Cuatro jóvenes veinteañeros de Torre del Greco (Nápoles) tampoco llegaron a su destino, Barcelona. Media hora antes Giovanni Battiloro, Matteo Bertoci, Gerardo Esposito y Antonio Stanzione habían colgado en Facebook un vídeo de un viaje que terminaría en tragedia. Entre las víctimas también están tres jóvenes franceses (Nathan, Melissa y Axelle) que volvían de sus vacaciones en Italia, así como tres ciudadanos chilenos: Juan Carlos Pastenes, que desde hace 30 años trabajaba de chef en Italia, su mujer Nara Rivera y su amigo Juan Figueroa. La pareja formada por Alberto Fanfoni y Marta Danisi regresaba de las vacaciones.

Los albaneses Marius Djerri y Edi Bokrina nunca llegaron a su trabajo. Acababan de avisar que un atasco les había hecho retrasarse. Tampoco llegó Andrea Cerulli, de 48 años, padre de un niño y futbolista del modesto Genoa Club Portuali Voltri.